Por Nuria López Priego
Cuando, en 1979, José Monge, más conocido como el Camarón de la Isla, grabó La leyenda del tiempo, los puristas del flamenco trinaron y sus cuerdas vocales alcanzaron longitudes extraordinarias.
Se agravaron una octava y denunciaron la blasfemia que, a su parecer, era un trabajo que, sin embargo, marcó un antes y un después en el decurso de la historia de uno de los principales pilares de la cultura andaluza y española. Pero la historia de la humanidad, a todos los niveles, está plagada de contrasentidos como este, que no son más que el reflejo de la estulticia, la ignorancia y el inmovilismo que dominan el mundo.
Ahora, le toca el turno al constructo que ha hecho Guy Ritchie del inspector Sherlock Holmes. En las ondasaéreas, de repente, surgen cacofonías del tipo: “Si sir Arthur Conan Doyle levantara la cabeza, volvería a agacharla”. Pero nada que ver con la realidad audiovisual con que nos sorprende el ex marido de “la ambición rubia”. Sin perder la esencia de algunos de los filmes que le valieron el reconocimiento de crítica y público ( Snatch: cerdos y diamanteso Rocknrolla), el Sherlock Holmes del siglo XXI ya no es el mustio, enjuto y largirucho inglés de las novelas. Se ajusta a la talla del controvertido Robert Downey Jr., rezuma
vitalidad, violencia y excentricidad, y encanta precisamente por unas rarezas que ganan en credibilidad gracias al actor que le da vida. El Sherlock Holmes que le ha valido a Downey Jr. un reciente Globo de Oro es una película trepidante y divertida, en la que no cabe la desidia. Es acción, intriga y romance: el que regalan el propio Downey Jr. y su compañero de aventuras Jude Law, en el papel deWatson. Y, fundamentalmente,
una puerta abierta a una segunda entrega que ya se hace de rogar.
SHERLOCK HOLMES
Director: Guy Ritchie
Protagonistas: Robert Downey
Jr., Jude Law, Mark Strong
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