La muerte del disidente cubano Orlando Zapata y la supuesta vinculación de Venezuela con ETA y las FARC han sacado hoy al Congreso del monopolio económico en que se sumergen las sesiones de control, ya que el líder del PP, Mariano Rajoy, ha usado ambos episodios para atacar al presidente Rodríguez Zapatero.
Así, mientras Rajoy ha pedido mayor contundencia con Hugo Chávez para que no parezca que "insultar a España es gratis", la portavoz de su grupo, Soraya Sáenz de Santamaría, se ha ocupado nuevamente del frente económico y le ha dicho a la vicepresidenta Elena Salgado que en el Gobierno, además de De la Vega, también sobra ella. Al otro lado del hemiciclo, José Luis Rodríguez Zapatero ha intentado sacar los colores a Rajoy por polemizar con cuestiones "de Estado" como la política exterior, sea con Cuba o con Venezuela, y le ha emplazado a mantener una posición "constructiva" y compartida, máxime cuando el caso de Venezuela afecta a la lucha contra ETA. Rajoy le ha replicado que sí tiene una actitud "constructiva", pese a los papeles "incomprensibles" del Gobierno en la escena diplomática y le ha dado varias recetas para tratar a Cuba que, ha remarcado, "sigue siendo una dictadura", como invitar a disidentes a la celebración de la fiesta nacional en la embajada de España.
Para Zapatero, en este ámbito lo que más vale son los logros obtenidos con la excarcelación de presos políticos cubanos, que ha atribuido a su política para con el régimen cubano. Hoy ha sido el segundo pleno de control en el que no ha comparecido la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, a la cual el PP ha decidido ahorrarle su pregunta semanal. Su escaño, físicamente, ha sido ocupado por la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, quien ha sido muy fotografiada al comienzo de la sesión, sentada al lado de Rodríguez Zapatero, desde donde le ha escuchado responder a la oposición. Luego, cuando le ha correspondido contestar a Soraya Sáenz de Santamaría, se ha movido un puesto para hacerlo desde su sillón. La portavoz del PP le ha planteado el enigma de quién dirige la política económica del Ejecutivo socialista, ante la sospecha de que ella, precisamente ella, no. "Están tan preocupados en demostrar que todos mandan que al final no gobierna nadie", ha remarcado Sáenz de Santamaría, sin olvidarse de hacer muy patente la ausencia de De la Vega, hasta el punto de que, siendo Zapatero quien en su opinión ejerce de ministro de Economía, ha apuntado que ya sobran las dos vicepresidentas.
Tampoco se ha olvidado de la campaña anti IVA que practica el PP desde que el Gobierno decidió el alza de este impuesto y ha sacado a la palestra las cuatro cosas que "siempre suben" cuando gobiernan los socialistas: paro, déficit, deuda e IVA. Salgado ha negado la mayor, esto es, que haya descoordinación en un Gobierno cuya política económica ha calificado de "coherente", y ha procurado demostrar la "hipocresía" de los "populares". El motivo, que en las autonomías y ayuntamientos donde gobiernan, como Madrid o Valencia, no sólo tienen un déficit bien gordo, sino que además suben los impuestos, como ha hecho Alberto Ruiz-Gallardón con el llamado "basurazo" de la capital. De manera que les ha instado a aplicarse el cuento y también a sumarse a los acuerdos anticrisis, aunque se ha mostrado muy escéptica al respecto porque los del PP son, para esta vicepresidenta, "campeones en decir una cosa y practicar la otra sin ningún complejo".
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