José Rodríguez Cámara /Jaén
La resistencia de la red de carreteras que la Junta gestiona en Jaén se puso al límite entre el 22 de diciembre y el 9 de marzo. Las lluvias primero y, después, las nevadas, causaron destrozos que costará reparar más de 20 millones de euros. Con todo, según Obras Públicas, ´'pudo haber sido peor'.
Los equipos de mantenimiento y conservación de la Consejería de Obras Públicas y Transportes trabajan de forma casi constante desde hace cuatro meses. Las fuertes lluvias y las nevadas que han afectado a la provincia entre el 22 de diciembre de 2009 y, prácticamente, hasta el pasado lunes han hecho estragos en la red autonómica de carreteras en Jaén. Tanto que, para repararla, se invertirá por encima de veinte millones de euros, una cifra que todavía puede crecer. A pesar de la espectacular cantidad, el delegado del ramo, Rafael Valdivielso, considera que, de no ser por la fuerte inversión en mantenimiento que, cada año, se libera, los efectos podían haber sido mucho peores. Como prueba “de que no es para tanto” aclara que, ayer, sólo había tres carreteras cortadas: la A-322 (Quesada a Jódar, entre el cruce de Larva y Huesa), la A-6207 (entre Santo Tomé y Peal) y la A-6104 (entre Baeza y Jimena, en el Puente Mazuecos). En los tres casos, deja claro el delegado, son calzadas con escaso tráfico cuyo cierre no supone el aislamiento de núcleos urbanos. “No hay población alguna incomunicada y existen carreteras alternativas que son mejores y, de hecho, más frecuentadas que las cortadas”, asegura Rafael Valdivielso.
Con todo, los fenómenos metereológicos adversos han hecho muchos daños. Sólo las nevadas de los primeros días de enero obligaron a intervenir en 1.138 kilómetros de los 1.423 que tiene la red provincial. En cuatro días, precisa el delegado de Obras Públicas y Transportes, se esparcieron mil toneladas de sal, la mitad de todo lo que se gastó en 2009. A pesar de ello, sólo tuvo que cortarse una carretera, la A-6206, en el puerto de Tíscar, en Quesada. Precisamente, en esta calzada es donde se ejecuta una de las obras de emergencia más complejas, la construcción de un nuevo muro de contención. Eso sí, la palma en cuanto a destrozos, sin embargo, se la lleva el eje de la A-6050, entre la capital y Castillo de Locubín. Sólo en esta carretera hay seis obras en marcha. Los desperfectos se centran entre Los Villares y Valdepeñas. En total, los proyectos que se acomente son 31. Actualmente, se trabaja en el 95 por ciento de las vías con complicaciones y, en el resto, todavía no se trabaja porque es, según el delegado, “inviable”.
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