La iglesia de Santa María la Mayor, a tan solo unos metros de donde el pasado viernes un hombre mató a su madre con arma blanca e hirió a su hermano, fue el lugar elegido para darle el último adiós a la víctima mortal. Por otro lado, está previsto que el presunto agresor preste declaración hoy en el juzgado.
Dolor y consternación. Esos fueron los sentimientos entre los familiares y allegados que reunieron ayer, en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, para dar el último adiós a la mujer de sesenta y nueve años que murió a manos de su hijo. Un acto íntimo, al igual que lo fue el velatorio, celebrado a tan solo unos metros de donde, el viernes por la mañana, ocurrió el trágico suceso. Posteriormente, el cadáver fue trasladado hasta el Cementerio Municipal para recibir sepultura.
Por su parte, el hombre de cuarenta y un años detenido acusado de matar a su madre, así como de causar heridas de arma blanca a su hermano de treinta cuando intentaba defenderla, pasó a disposición judicial después de prestar declaración y está previsto que a lo largo de la jornada de hoy ofrezca su versión de los hechos en los juzgados, según informaron desde las propias instalaciones. Será entonces cuando se determine si se le traslada a prisión o a un centro psiquiátrico, ya que dependerá de los problemas mentales que presente. Según indicaron los vecinos una vez ocurrido el suceso, el presunto agresor se encontraba en tratamiento psiquiátrico y, hasta hace pocos días, había estado ingresado en un centro de Úbeda. También apuntaron a que, en diferentes ocasiones, había amenazado a su madre, que en ningún momento denunció la situación, conforme con lo que indicaron desde la Policía Nacional.
Con respecto al hermano, su pronóstico es reservado, aunque se encuentra “estable dentro de la gravedad” tras la intervención de urgencia que le practicaron sobre una herida en el tórax en el Hospital Médico-Quirúrgico de Jaén, donde lo derivaron, según informaron fuentes sanitarias.
Todo ocurrió el viernes por la mañana, poco después de las seis y media, en la vivienda ubicada en el número 25 del Pasaje de Santa María, donde la víctima mortal residía con su marido y sus dos hijos. Los vecinos alertaron al servicio de emergencias de los gritos que se escuchaban en el interior del hogar familiar e, incluso, lo que parecía una agresión. Poco después, otra llamada indicó que la fémina se encontraba en el portal con una herida grave y profunda en el cuello. Pero cuando llegaron los servicios sanitarios, junto con las policías Nacional y Local, que de inmediato se trasladaron hasta la zona, no pudieron hacer nada por salvar su vida. La mujer murió a consecuencia de una hemorragia.
La detención se produjo poco después, y además de la declaración que prestó el presunto agresor también fueron llamados por la Comisaría el marido de la fallecida y un matrimonio, que dieron cuenta de lo sucedido. Mariela Soriano / Linares
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