Porque dicen que “acabarán con una de las pocas zonas verdes que tiene Villargordo” y porque, “en tiempos de crisis, hay otras prioridades en las que invertir un millón de euros” es por lo que, ayer, vecinos del Paseo registraron en el Ayuntamiento un pliego con 250 firmas. Su pretensión es que el Gobierno local busque otra alternativa a la ampliación del Museo Cerezo Moreno.
Las instalaciones del Museo Cerezo Moreno no dan abasto. “Está repleto”, según el alcalde de Villargordo, Martín Lerma (PSOE). No sólo no tiene capacidad para albergar bajo su techo los trabajos ganadores del certamen de pintura que, anualmente, organiza el Ayuntamiento, y que lleva el nombre del excelso artista villargordeño, sino que ni siquiera tiene cabida para acoger la totalidad de las obras donadas por el excelso pintor. La ampliación del museo es, por tanto, “una necesidad”. De hecho, en estos momentos, el equipo técnico de la Diputación, a instancias del Gobierno de Villatorres, redacta el proyecto de obras. Sin embargo, la defensa de la cultura ha topado no con la Iglesia, como afirma el dicho, sino con la opinión pública y con el afán de preservar “una de las pocas zonas verdes, si no la única, y de recreo” que tiene este núcleo de población, el área ajardinada que se levanta a las espaldas del edificio y que sería el lugar sobre el que se construirían los nuevos espacios.
“No estamos en contra de la cultura, que quede claro, pero este es un pueblo pobre en zonas verdes y lo poco que hay, que es la parte trasera del museo, quieren quitarla”, denuncia Dulce Marfil Castellano. Es la portavoz del grupo vecinal que, a principios de agosto, emprendió una recogida de firmas en el municipio con el fin de que el equipo de Gobierno local reconsidere su decisión de agrandar el “Cerezo Moreno” por la parte de atrás. Son conscientes de que el edificio únicamente puede crecer hacia esta zona, pero aseguran que “existen otras alternativas” que serían “compatibles con el respeto a las ya escasas zonas ajardinadas”. A estas razones, los vecinos añaden dos más: una de carácter puramente estético —“pretenden hacer aún mayor el mamotreto de hormigón que ya existe”— y otra económica. Temen que el millón de euros en el que está estimada la obra revierta en unos bolsillos que ya han sido, y son, demasiado castigados por la crisis que atenaza al país. Con el fin de que el alcalde escuche sus demandas, ayer, registraron en el Ayuntamiento un pliego con 250 firmas.
Por su parte, Lerma, que dijo desconocer estas quejas vecinales, aseguró que el proyecto, que “no será inmediato”, se “intentará” financiar “con fondos del Estado al 75%” y el 25% restante, con “dinero de otras administraciones”.
Nuria López Priego / Jaén