Es mucha la belleza que alberga en su interior el templo parroquial de Santa María la Mayor y no son pocos los turistas que se acercan para admirarlo. Unas visitas que se han incrementado desde que la iglesia alberga las reliquias del beato Manuel Lozano, “Lolo”.
“Las puertas del templo están siempre abiertas en un horario muy amplio y, aunque no se puede contabilizar el número de visitas durante el horario de misa, es cierto que desde hace unos meses llegan unos grupos muy ‘bonicos’ de gente a la sacristía a los que realmente ha llegado el mensaje y la figura de Lolo”, manifestó el párroco de la iglesia de Santa María la Mayor, Ramón López. Desde que el pasado 12 de junio se celebró la ceremonia de beatificación del linarense, en la que, a pesar de las adversidades meteorológicas, participaron unas trece mil personas, sus restos reposan en el altar mayor del templo. Es un lugar por el que pasan personas procedentes de Murcia, Madrid o Córdoba. A ellas se suman hispanoamericanos o cristianos europeos que aprovechan su visita a la ciudad para conocer los “lugares” de Lolo. “También junto a sus restos tenemos una especie de expositor con todas las obras que publicó durante su vida, así como recuerdos de la ceremonia”, explicó López.
Es una muestra de que la admiración por el beato, el primer periodista seglar elevado a los altares, en su vida coincidieron varias circunstancias que lo convirtieron en un ejemplo de santidad, no se agota.
De esta forma, los restos de Manuel Lozano Garrido suponen un nuevo incentivo dentro de lo que se podría denominar el “turismo religioso”, que se suma a la belleza incalculable de la iglesia de Santa María la Mayor, declarada Bien de Interés Cultural. Eso sin olvidar que, además, el templo acoge los restos del linarense Pedro Poveda, que fue beatificado en Roma, en 1993, y canonizado en Madrid, en 2003, por Juan Pablo II. “Tampoco cesan las visitas a las reliquias del santo y, de hecho, hace poco tiempo se acercó un grupo de teresianas de Guinea Ecuatorial para venerar sus restos”, aseguró, con notable satisfacción, el sacerdote Ramón López.
Está previsto que, en breve, los restos se trasladen hasta la capilla del Cristo de la Buena Muerte, considerada “un emplazamiento acorde”. Eso será cuando se ponga en marcha la restauración prevista para Santa María la Mayor —que mejorará cuestiones fundamentales, como la intervención en la cimentación, la techumbre y la estructura, junto con la recolocación y el sellado de algunas piezas de cantería, la dotación de una salida a las cubiertas, la mejora de los revestimientos, carpintería y vidrios, de la cerrajería y de las instalaciones— cuando se determine la ubicación definitiva para los restos del venerado linarense Manuel Lozano Garrido, “Lolo”. Mariela Soriano / Linares
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