SILVIA RUIZ / JUAN ANTONIO CABRERA (VALDEPEÑAS DE JAÉN)
El Señor de los valdepeñeros, el Cristo de Chircales, dejó, ayer, su ermita para encontrarse con los devotos en el municipio y volver a la parroquia de Santiago Apóstol. El desfile, protagonizado por los cientos de hermanos que portaban los cetros, comenzó con el tradicional cruce de las banderas.
Los valdepeñeros volvieron, ayer, a conmemorar una de las tradiciones más seguidas del municipio. El Santísimo Cristo de Chircales, después de varios meses en su ermita, volvió hasta la iglesia de Santiago Apóstol, donde será venerado por miles de devotos hasta el último domingo de octubre. En esta cita única, cientos de fieles acudieron hasta el paraje y, alrededor de las tres de la tarde, acompañaron a la imagen y recorrieron cinco kilómetros hasta llegar, como es habitual, a las Eras de Santa Ana. “¡Viva el Cristo de Chircales!” “¡Viva su preciosa madre!”. El sagrado lienzo, de nuevo, se encontró con los valdepeñeros.
Otro de los momentos más emotivos de la jornada se vivió cuando, en riguroso orden, cientos de hermanos, con sus cetros, iniciaron, a las ocho de la tarde, otro camino. Esta vez, para “recoger” al Cristo e iniciar un desfile por las calles engalanadas con banderas de España y Andalucía y con mantones de manila.
La Agrupación Musical Benito Ortega puso el ritmo al desfile y, una vez en Las Eras, se vivió otro instante mágico: al ritmo del himno nacional, rodeado de los representantes municipales, Cuerpos de Seguridad y miembros de la cofradía, las banderas se cruzaron a la vez que se descubría, poco a poco, el cuadro. Fue entonces cuando arrancó el aplauso de miles de personas, llegadas de distintos puntos de la provincia y fuera de ella. En el “día grande” de Valdepeñas, tampoco faltaron la participación de otras hermandades, los monaguillos que iniciaron el camino, las decenas de mujeres vestidas de mantilla y los estandartes, siempre portados por jóvenes que, desde pequeños, comprendieron el amor que, generación tras generación, se sintió hacia el Cristo de Chircales.
Tras la subida, a paso lento y alegre, por la calle El Bahondillo, el cuadro, portado por los anderos, se detuvo en la Plaza de la Constitución donde, como manda la tradición, cientos de personas llenaron la zona para pedir protección al Señor de Valdepeñas y llenaron de emoción el recorrido.
ACTIVIDADES. La celebración, sin embargo, comenzó horas antes. A las ocho de la mañana, el repique de campanas y el disparo de cohetes dieron por inauguradas las fiestas. A continuación, se disputó el concurso de migas, se realizó el diseño de camisetas y una cabalgata de gigantes y cabezudos, acompañada por la Agrupación Musical Benito Ortega, recorrió las principales calles del municipio para llenar de música y diversión el ambiente. Además, se celebraron otros juegos, como los del “Busca y trae”.
Por otra parte, a las doce del mediodía, la Cofradía Matriz del Cristo de Chircales inició sus actos con el recibimiento de la filial de Jaén a la entrada del pueblo. Como antesala de la feria y, también, “como manda la costumbre”, el martes se inauguró el alumbrado especial de la feria y se celebró el baile regional de las alumnas de Juan Mari Escabias, mientras que las canciones de “Elena” amenizaron la velada. En este espacio se procedió, además, a la coronación de las reinas de las fiestas. En esta edición, las coronas recayeron en Lourdes Estepa Chica, Macarena Lendínez Sánchez y Laura Marchal Higueras, en la categoría de juveniles, y en Ángela Rodríguez Prieto, Laura Torres Padilla y Olga Higueras Marchal, en infantil. Por último, la actuación del grupo Crisant hizo vibrar a los vecinos en la Caseta, donde la fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada.
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