Tamara García / Linares
El perfil de las personas que piden ayuda a Cáritas se modifica debido a la crisis económica. Cada vez más, destaca el alto porcentaje de matrimonios jóvenes que piden algún tipo de apoyo a la organización. Por su parte, la ONG, con sus medios, intenta asistir a quienes llegan a sus instalaciones.
La crisis económica es un indicador básico del cambio producido en el perfil de las personas que acuden a Cáritas. Actualmente, como indicó Juan Raya, párroco de la iglesia de San Agustín y arcipreste de Linares, existe un elevado porcentaje de matrimonios jóvenes que acuden a la ONG para pedir algún tipo de ayuda. “Se trata de personas que, en los dos últimos años, disponían de trabajo, bien los dos o uno de ellos, y que tienen a su cargo niños pequeños y muchos gastos a los que hacer frente. Al quedarse sin empleo, la cosa cambia”, afirmó. Bajo su punto de vista, la situación es “muy dramática” y, sin colaboración de las familias, el número de jóvenes con estos problemas aumentará. “Es un golpe muy duro para ellos, ya que nunca llegaron a pensar que podrían verse en esta situación. Muchas veces es el apoyo de los padres o hermanos lo que permite que sigan adelante”, continuó Raya.
Para muchos linarenses, su labor es fundamental, a pesar de los pocos medios de los que dispone. Frente a este nuevo perfil de gente, también acuden personas que habitualmente solicitan ayuda. Al hacer balance de la actividad del año pasado, la asociación prestó protección y asistencia a cerca de quinientas familias. Entre lo más demandado destaca el empleo. Sin embargo, la organización no dispone de cualificación ni capacidad para conceder todo lo que se le pide. Actualmente, entre setenta y ochenta personas forman parte de Cáritas Interparroquial de Linares.Todos intentan prestar apoyo a quienes lo necesitan. El reparto de alimentos es un pilar fundamental, ya que, en los dos últimos meses, se distribuyeron entre 12.000 y 14.000 kilos de comida entre los pobres. Los alimentos que llegan, principalmente proceden de Cruz Roja, mediante un programa nacional. Además, desde algunas parroquias realizan campañas de recogida entre sus fieles.
Por otro lado, no todo lo que se reparte son productos de primera necesidad. “Muchas veces, los que asisten buscan simplemente que se les escuche. Para ellos es un gran alivio. Hay que tener en cuenta que son personas que dos años atrás estaban en condiciones normales, con su hogar y su familia y ahora se ven pidiendo ayuda. Muchos tuvieron que perder sus casas. Es algo realmente triste”, declaróRaya. Para poder continuar con su labor, desde el colectivo se insta al Ayuntamiento del municipio a que ofrezca una solución a la inauguración del albergue de transeúntes. El recinto lleva acabado un año y se encuentra, según comunicó el párroco, preparado y equipado para entrar en funcionamiento. “En la última conversación que mantuvimos con responsables municipales, se nos dijo que comenzaría a funcionar en febrero. Sin embargo, aún sigue cerrado. Entendemos que haya dificultades serias para ponerlo en marcha, pero se tiene que dar una solución pronto”, concluyó Juan Raya.
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