La Empresa Pública de Aparcamientos y Servicios (Epassa) se desprende del paso subterráneo, una infraestructura “moderna” que costó cuatro veces más de lo que, en un primer momento, se presupuestó y que se costeó con dinero procedente de la propia firma.
La operación se enmarca dentro del paquete de medidas impulsado por el equipo de Gobierno para sanear las esquilmadas arcas de la empresa pública, que acumula una deuda superior a los veintiún millones de euros. La propuesta será debatida en el próximo consejo de administración de la Epassa para su posterior traslado al pleno municipal. Su presidenta, Matilde Cruz, asegura que la iniciativa no tiene otro objetivo que salvar a la firma del cierre y facilitar la llegada de un inversor para la constitución de la sociedad mixta. “Qué compañía va a querer invertir en otra con un vial que no aporta beneficio alguno. Lo que hacemos es aportar liquidez a Epassa para que pueda subsistir”, subrayó la edil. El alarmante estado de las cuentas de Epassa no deja otro camino. Debe deshacerse de una “infraestructura que no aporta nada” e inyectar, como sea, fondos extraordinarios para salvar su delicada situación, generada, según la presidenta de la Epassa, por la nefasta gestión del anterior equipo de Gobierno. “La condenó a muerte con operaciones como la del aparcamiento Avenida o el paso subterráneo, que no tiene ningún objeto social y no hay manera de gestionar porque es una calle más de la ciudad”, lamentó. Ahora bien, ¿de qué manera pagará el Ayuntamiento los seis millones de euros? Es el interrogante que debe descifrar el Gobierno local, si se tiene en cuenta que la economía municipal está igual o peor que la de la Epassa. No obstante, para la concejal de Tráfico es una de las alternativas que hay encima de la mesa para garantizar la continuidad de la firma. Hace unos meses, el consejo de administración dio un primer paso al autorizar la entrada de un socio inversor, debido al “gran” agujero de veintiún millones de euros generado por la construcción de los aparcamientos Avenida (doce millones de euros) y Salobreja, el paso subterráneo (seis millones) y los gastos financieros derivados de esa deuda. El túnel fue uno de los proyectos más ambiciosos del anterior equipo de Gobierno. Se concibió con la idea de paliar los graves problemas de tráfico de la zona de la Avenida de Andalucía, con una elevada densidad de automóviles. Es un túnel de algo más de trescientos metros que une el Gran Eje con la Avenida Ruiz Jiménez y que recupera tres carriles (el actual equipo de Gobierno eliminó el cuarto) en un lugar de la ciudad por el que circulan, cada día, alrededor de cuarenta mil vehículos. El paso subterráneo se abrió al tráfico el 9 de marzo de 2007, dos meses antes de las elecciones locales. La iniciativa costó a las arcas municipales 3,5 millones de euros, incluidos en los presupuestos de ese año. Su construcción, sin embargo, al igual que la del aparcamiento Avenida, estuvo salpicada por los escándalos, las riñas políticas y las continuas protestas de los vecinos y los comerciantes del lugar. Javier Esturillo / Jaén
Es bastante irresponsable hablar de lo que costó, de las riñas que creó y del problema de deuda que ha generado el paso subterráneo y ni si quiera molestarse en ver si ha mejorado el tráfico de la zona. Lo digo como lector, no como votante del PP (de hecho voto a UPyD).
Antonio J.
- Peaje
|2010-09-06 16:54:37
Ahora puede plantearse un canon de pasaje como el Alcalde de la Línea y para pasar al Gran Eje. Así a lo mejor pueden pagar las puas que deben a algunos contribuyentes....
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