Irene Bueno / Jaén
Alrededor de 600.000 euros (cien millones de las antiguas pesetas) costará sacar a la Judería de Jaén del olvido de los años y abrir para el disfrute de los ciudadanos tramos de calles que, en estos momentos, están tapiados. En breve empezarán las obras, una vez que la Mesa de Contratación ha adjudicado las obras.
Es un ambicioso proyecto que se puede ejecutar gracias a la partida económica que llega con cargo a la segunda fase del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local del Gobierno central, plan E. En concreto, las acciones que se acometerán en cinco calles, que los historiadores estiman que eran el corazón de la antigua Judería de la ciudad, tienen un presupuesto de 600.000 euros. Contemplan, entre otras iniciativas, la apertura de las arterias Rostro y Gregorio Murcia con el objetivo de poder crear una ruta que integren los escasos puntos en los que quedan vestigios de la cultura judía en la capital con otros lugares como la calle San Andrés, eje vertebrador de la Judería.
El concejal de Cultura, José Montané, habla de este proyecto con un especial cariño ya que, desde que llegó el actual equipo de Gobierno, se han estado perfilando pequeñas intervenciones que estaban encaminadas a la recuperación del pasado sefardí, a través del análisis y de trabajos sobre las viviendas de la zona y los huertos que existían. El entusiasmo del responsable del área de Cultura por poner en marcha la iniciativa ha hecho que otras áreas como Urbanismo, Mantenimiento Urbano y Promoción Económica se impliquen en el proyecto. Entre las acciones encaminadas a la recuperación del entorno, se encuentra la recuperación de la antigua casa palacio de los Torres de Navarra, ubicada en el centro de la Judería, que el pasado junio se convirtió en la nueva sede del Instituto Municipal de Empleo y Formación Empresarial (Imefe).
El plan integral para recuperar el barrio, cuyas obras comenzarán en las próximas semanas, empezará por la renovación de la red de saneamiento y abastecimiento para continuar por el derribo de muros para abrir calles, la rehabilitación de fachadas, la remodelación de espacios abiertos de uso público y la colocación de un pavimento inspirado en el original que existía en la Edad Media. Igualmente, se protegerán los muros que circundan los antiguos huertos de “El Poli” y el convento de Santa Clara, que muestran cómo era la antigua aljama hebrea.
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