El horror que vivió el viernes lo recuerda, cada noche, en sus pesadillas. Una niña está ingresada por el ataque de un perro de raza 'chow chow'. Sus padres denuncian que la propietaria no hizo nada para ayudar a la pequeña.
El viernes pasado España se clasificó ante Chile para octavos de final. Esa fecha quedará para siempre grabada en la retina de una niña de 7 años. La pequeña estaba en casa de una amiga cuando el perro la atacó y le causó daños importantes en las piernas. Desde entonces, está ingresada en el Hospital Materno Infantil y, hoy, vuelve al quirófano. El padre de la niña, Fernando Moreno, interpuso una denuncia en la Policía Nacional. El perro la mordió y la mujer, C. Q., se quedó paralizada. No fue capaz de separarlos. Le echó “betadine” y ni siquiera la llevó a mi casa, ni nos llamó. Han pasado tres días desde entonces y no se ha interesado por cómo está”, señala Fernando Moreno.
El padre comenta que fue él quien vio a su hija ensangrentada y que llamó al ex marido de la dueña del perro para que le ayudase. “No sabía qué hacer. Me asusté muchísimo. Ahora, lo único que quiero es que mi hija se recupere. La niña tiene pesadillas por las noches”, indica.
Fernando Moreno sostiene que fue al cantar un gol de la Selección cuando se produjo el ataque de “Simba” a la pequeña. “Tiene las nalgas y las piernas fatal. La médico nos dijo que si hubiera sido un navajazo, bastaría con coserlo. En cambio, ahora, tenemos que rezar para que no se infecte”, afirma.
El padre, en la denuncia, se queja de que se trata de un perro agresivo con los niños y que, a menudo, anda suelto y sin bozal. “Estamos a la espera del juicio”, explica Fernando Moreno.
Sin vacunar desde 2008. La denuncia fue interpuesta el sábado día 26. Según fuentes policiales, Fernando Morenoafirma que el can le produjo desgarros en los dos muslos a la niña. Por su parte, la dueña del “chow chow”, en su declaración, reconoció que el perro llevaba sin vacunar desde 2008. Sostiene que el perro se quedó encerrado en la cocina y que cuando una niña entró a beber agua, se escapó. Comentó que estaba nervioso por los gritos y que sí que avisó al padre de la pequeña. Se le advirtió que tenía que entregarlo en la perrera. La denuncia fue enviada al Juzgado de Instrucción número 3, que estaba de guardia. Inmaculada Espinilla /Jaén
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