“Sí señoría, lo admito todo, menos el robo y el hurto”. Eso fue lo que ayer dijeron a la magistrada Valle Elena Gómez dos mecánicos de Andújar, los hermanos Francisco y Juan Carlos P. G., juzgados por manipular en su taller coches sustraídos para revenderlos. El fiscal mantuvo una petición de 10 años de cárcel para ellos.
En el juicio, que quedó visto para sentencia, la estrategia de la defensa consistió en que a sus clientes les cayera el menor castigo posible. Francisco y Juan Carlos admitieron parte de los hechos que se les imputan. Es decir, reconocieron que compraban coches que, anteriormente, habían sido robados a sus propietarios en distintas provincias, sobre todo en Madrid y en Jaén. Posteriormente, los manipulaban. Le ponían la matrícula y el número de bastidor de vehículos idénticos (de la misma marca y modelo) que estaban siniestro total en algún garaje después de sufrir un accidente. Tras ese proceso, los revendían a terceras personas. La Fiscalía sostiene que Francisco yJuan Carlos P. G. repitieron esta operación en 16 ocasiones a lo largo del año 2005.
Los dos mecánicos iliturgitanos “apechugaron” con estos hechos, que constituyen delitos de receptación, estafa y falsedad documental. Sin embargo, no admitieron haber robado los coches, sólo haberlos comprado. De ahí que ayer, durante el juicio, sólo abrieron la boca una vez: “Sí señoría, lo admito todo menos el robo y el hurto”, dijeron cuando fueron preguntados por la magistrada Valle Elena Gómez, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Jaén.
La investigación de este caso se inició el 30 de septiembre de 2005, cuando la Policía dio por resuelto la sustracción de un vehículo en Jaén capital. Detuvo a un vecino de Jaén, Diego G. R. como presunto autor de los hechos.Los agentes tiraron de ese hilo y descubrieron que no era un robo cualquiera, sino que había algo más: el “maquillaje” que los mecánicos de Andújar daban a los vehículos.
El fiscal mantuvo la petición de diez años de cárcel para Juan Carlos y Francisco P. G. La defensa de ambos pidió “una condena mínima”, al considerar que han reparado el daño causado al pagar la mayor parte de las indemnizaciones a los perjudicados (más de 30 personas). Rafael Abolafia n jaén
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