Redacción/Trípoli
Libia está al borde de una guerra civil. Este es el mensaje que ayer lanzó el hijo de Muamar el Gadafi, Saif el Islam el Gadafi, en la televisión estatal, una amenaza que está a punto de ser realidad después de que el Gobierno libio bombardease ayer a su pueblo en Trípoli, según testigos presenciales.
Los ciudadanos de Benghazi corrieron mejor suerte: los pilotos militares de los dos cazas que recibieron órdenes de arrasar la ciudad desertaron y huyeron a la isla de Malta.
Después de estas agresiones, el hijo de Gadafi ordenó la formación de un comité de investigación para aclarar las circunstancias de las muertes en la ola de protestas que vive el país, según informó la cadena BBC, que citó en su noticia a la televisión estatal libia. Este comité estará encabezado por un juez libio y que contará con la participación de grupos de defensa de los Derechos Humanos extranjeros.
La presión sobre Gadafi, que lleva cuatro décadas en el poder, va en aumento después de que las protestas en su contra hayan llegado a la capital y de que los manifestantes se hayan hecho presuntamente con el control de varias localidades del este del país, incluida Benghazi, la segunda ciudad más importante del país.
Los manifestantes se echaron a las calles de Trípoli, donde hubo duros enfrentamientos tanto con las fuerzas de seguridad como con partidarios de Gadafi, mientras que líderes tribales y religiosos ya se han pronunciado en contra del dirigente y algunas unidades del Ejército también se han sumado a la revuelta.
Las autoridades siguen si ofrecer un balance oficial de víctimas, pero fuentes médicas citadas por la cadena de televisión Al Yazira informaron de que al menos 250 personas murieron este lunes únicamente en los enfrentamientos entre manifestantes antigubernamentales y fuerzas de seguridad en Trípoli.
Asimismo, la cadena señaló que aviones de combate bombardearon muchos puntos de Trípoli, según relató un residente de la capital a la cadena de televisión. Además, las fuerzas de seguridad estarían saqueando bancos y otras instituciones gubernamentales en la capital, y los manifestantes habrían irrumpido en varias comisarías y las habrían destrozado. El edificio donde se reúne el Congreso General del Pueblo (Parlamento) en Trípoli estuvo en llamas ayer, al igual que una comisaría en uno de los barrios del este de la capital.
condena internacional. En Benghazi, los manifestantes al parecer se hicieron ayer con el control de la ciudad tras obligar al Ejército y a la Policía a retirarse. Además, los edificios gubernamentales fueron saqueados e incendiados. “Jóvenes armados están a cargo de la ciudad. No hay fuerzas de seguridad”, explicó el profesor universitario Hanaa Elgallal a Al Yazira.
Además las revueltas se han extendido a otras localidades como Al Bayda, Zuara, Zlitan y Ras Lanuf, en esta última los trabajadores del complejo petroquímico (uno de los más importantes del país) se unieron a las manifestaciones antigubernamentales, según el diario privado libio Quryna.
Esta situación ha llevado al ministro de Justicia, Abdul Jalil Mustafá, a presentar su dimisión en protesta por “el uso excesivo de la violencia contra los manifestantes”. Además, la delegación libia ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó ayer su lealtad al pueblo libio y “a nadie más” y lamentó que no haya una reacción de la comunidad internacional ante la represión contra las manifestaciones.
Sin embargo, ayer mismo el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, habló por teléfono con Muamar el Gadafi, al que le pidió que “cese de forma inmediata” la represión contra los manifestantes antigubernamentales. Una petición a la que se han sumado numerosos países.
En este sentido, la ministra de Asuntos Exteriores española, Trinidad Jiménez, advirtió a Libia de que la Unión Europea “no admite” amenazas “de nada, ni de nadie”, después de que Gadafi, haya dicho que cortará la cooperación en inmigración si los 27 no se abstienen de criticar la represión. En cuanto a la situación de los europeos que se encuentran en Libia, Jiménez reconoció que existe “preocupación” y que las distintas embajadas y trabajan de manera “coordinada” para una posible evacuación.
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