José Eugenio Lara / Jaén
El Real Jaén regresó de vacío de Cádiz en un partido donde no mereció perder. Y lo hizo de la forma más dolorosa, porque clavó la rodilla en el áspero césped del Carranza después de empatar en una buena segunda parte. El gol decisivo llegó en el tiempo de prolongación, en una acción confusa, pero poco afortunada de la defensa jiennense.
No mereció más el Cádiz que el Real Jaén. Todo lo contrario. El equipo de Campos puso contra las cuerdas a un rival que navegó sin rumbo durante gran parte del encuentro, pero que se amparó en sus individuales para sacar la cabeza en un compromiso igualado. El Real Jaén tiró más de equipo que el Cádiz, pero decidieron la calidad personal de los amarillos y, sobre todo, las concesiones defensivas de los jiennenses. No hubo rigor en el primer tanto de Carlos Caballero, ni en la colocación de la barrera ni en el número de los jugadores ni en la situación del meta Adrián. Demasiados argumentos en contra para evitar el tanto. En el segundo, la defensa no tiró bien la línea, Juanjo se quedó demasiado rezagado y posibilitó la posición de Aarón. Salvo esos errores, decisivos por otra parte, el Real Jaén se sintió cómodo en el Carranza y acarició un buen resultado que mereció.
El equipo de José Miguel Campos fue atrevido y osado en su fútbol. No se replegó en absoluto y jugó cuerpo a cuerpo con uno de los conjuntos con más talento del grupo. Creó peligro en acciones a balón parado y rozó el gol en algún lanzamiento de Zurdo o de Valdés, todos ellos muy peligrosos. El único lunar jiennense estuvo en la banda izquierda, por donde Cifuentes y Enrique crearon mucho peligro en la primera parte. Cuando el Real Jaén cerró bien ese agujero, que le costó, gobernó bien el partido y controló el juego. Sólo escaparon de su control esos fallos que acabaron por decidir el encuentro. Fueron admirables la actitud de los jugadores, la solvencia de Rojas, la calidad de Diego Segura y la habilidad de Iván, debutante en la segunda mitad.
Al Real Jaén no le pesó irse al descanso con el marcador en contra. Salió decidido en el segundo tiempo y empequeñeció a un oponente que pareció cansado o demasiado conservador. Campos movió bien a su equipo, hizo los cambios necesarios para encontrar el empate y lo consiguió a falta de diez minutos para el final. Lo comenzó Iván y lo culminó Zarandona en un tiro precioso y potente. Justo premio a un gran Real Jaén. Con todo a favor para buscar el triunfo, el equipo prefirió conservar el empate y cambió su estilo. Cedió mucho terreno a un Cádiz que creció y que tuvo la fortuna necesaria para lograr ese tanto que doblegó a los blancos.
| Comentarios |
|























