José Ramón Casado / Jaén
El Real Jaén necesita hoy un triunfo en su visita al Estadio Alfonso Murube de Ceuta (cinco de la tarde) para evitar alejarse de la zona de promoción de ascenso. Los blancos, tras una semana convulsa por el embargo realizado al club, deben asaltar un fortín: cuatro victorias en cinco partidos para los locales.
Los obstáculos se multiplican esta temporada para el Real Jaén. No basta con el portazo repentino de un técnico, continuos cambios en la directiva del club, una epidemia de lesiones en defensa o porterías rivales que se achican. El caprichoso azar parece empecinado en convertir la campaña en una dura travesía. Faltaba el azote de la crisis económica y se ha encarnado en el embargo realizado al club a principios de semana. Sin embargo, con tal cúmulo de despropósitos, contemplar al Real Jaén a sólo cuatro puntos del ascenso dignifica a los que portan el escudo. Debe ser la lectura a la que se agarre el aficionado. Una victoria hoy en Ceuta, además de tres puntos vitales, supondría un riego de confianza, nunca mejor dicho. Habrá tiempo después para coger calculadoras y cuadrar cuentas.
Hoy, tanto el escenario como el rival contribuyen a aumentar la sensación de riesgo. El Real Jaén no comparece en el campo del colista. Lo hace frente a la AD Ceuta, cuarto clasificado y equipo que delimita los puestos de promoción. Una derrota jiennense situaría la diferencia en siete puntos. Y el Estadio Alfonso Murube supone un fortín casi inexpugnable este ejercicio —los ceutíes enlazan cuatro éxitos en casa— con una única excepción para la esperanza: el triunfo del Sangonera en la segunda jornada (0-1). También insuflan ánimos los precedentes del último curso en Liga y Copa Federación, con tres victorias sobre los ceutíes, entre ellas una exhibición (2-5). Actualmente, repetir aquella gesta precisa de una tarde de profunda inspiración de los delanteros blancos, y las musas, por el momento, se ausentan. Del sevillano Fernando, que lleva dos jornadas sin resoplar el cañón, depende en buena parte el asalto. La contribución en forma de goles de Mena y Esparza todavía se espera, entre la expectación que levanta y la ansiedad que genera al ver que no llega. Tampoco termina de vaciarse la enfermería y Navarro, con una recaída, se pierde hoy el tercer partido seguido. Para equilibrar la balanza, Cervera recupera a Castellanos, que no jugó por sanción frente al Lucena. Por fortuna, las ausencias no descubren rendijas en el armazón del equipo, que mantiene la condición de menos goleado del grupo cuarto, con sólo cinco tantos en contra.
Los dos últimos tropiezos, con la derrota en Écija (2-0) y, sobre todo, el empate en casa frente a un Lucena en inferioridad (0-0), obligan al Real Jaén a levantarse y ofrecer su mejor versión. Encadenar el tercer traspié no es la forma más conveniente de culminar una semana agitada.
Los futbolistas, pese a todo, muestran una confianza ciega en la gestión del presidente y dejan claro que en sus cabezas prevalece lo estrictamente deportivo. Y la situación requiere salir indemnes de la fortaleza de un rival directo que llega con todo su arsenal disponible. El encuentro, tanto por el ambiente como por la necesidad, se antoja de enorme peso para las aspiraciones del club.
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