Es directiva de empresas urbanísticas de alto standing. Un día decidió darse un respiro para dedicarse a lo que siempre quiso hacer, ser escritora. En octubre publicó su primer libro El reencuentro ¿Cómo aman las mujeres?
Ignacio Frías /Jaén
—¿Cómo surge su libro?
—Un día, durante una sobremesa, se me ocurrió criticar una novela que estaba leyendo por su falta de tacto y lenguaje obsceno a la hora de hablar de sexo. Casi todos estuvieron de acuerdo en lo que dije, y una escritora preguntó: ”¿Podrías mejorarlo tú?”. Le respondí que sí. Partí de dos objetivos: fusionar los géneros romántico y erótico. El romántico es tradicionalmente femenino y el erótico, masculino. Lo que argumento es: si los hombres siguen leyendo novela erótica y las mujeres romántica, difícilmente vamos a conseguir un lenguaje común que nos permita fomentar el diálogo. Las expectativas que crean una u otra lectura son totalmente diferentes.
—¿Se puede considerar un libro sobre sexo?
—No lo es. Pero en las escenas en las que hay relaciones físicas sí tenía interés en que fuesen ampliamente relatadas, pero desde un punto de vista muy elegante. A las mujeres nos produce rechazo el lenguaje soez que muchas veces se utiliza.
—¿Y cree que ha cumplido su objetivo de concordar lo romántico y lo erótico?
—Creo que sí. Las mujeres y hombres que lo han leído se sorprenden de cómo se pueden explicar estas cosas de una manera tan dulce. Tengo un segundo libro, que aún no se ha publicado, que es una continuación del primero. Se describe un orgasmo masculino y lo hace una mujer sin utilizar ni una palabra soez. Si le pregunto a la gente que se lo he dado a leer si eso es sexo, responden que no, que es otra cosa.
—Su libro tiene además del contenido literario un aspecto social o humanitario.
—Sí. De cada libro vendido se destinará un euro contra la lucha de la mutilación femenina, o ablación, a la organización no gubernamental Amam, creada en Barcelona en 1998. Quería que fuese una asociación seria y antes hablé con muchas otras, hasta que conocía esta y me encantó la labor que realiza. En pleno siglo XIX en España hay gente, procedente de África que sufre por la mutilación genital.
—¿Cree que su libro puede chocar o provocar rechazo en ciertos ámbitos sociales?
—Cuando acabé de escribirlo elegí a personas de diferente estatus social para que lo leyeran y expresasen su opinión. No hubo ninguna crítica negativa. Una de esas personas era el pintor Josep Cárceles quien, al cabo de un tiempo vino con un cuadro y me dijo: “Yo no sé escribir, sólo sé pintar. Toma. Te lo regalo”. Y me regaló el cuadro que ilustra la portada. Se titula Estime’m sempre (Quiéreme siempre). Esa fue su crítica.
—¿Y la editorial, cómo lo vio?
—Es una editorial pequeñita que se llama Cálamo. Yo había escrito 600 páginas y me dijeron que para una primera novela eran demasiadas, así que tuve que acortarla y la dejé en 200. Por eso la segunda novela está ya escrita y se publicará una vez esta haya hecho su recorrido, pues no lleva ni un mes en la calle, ya que se publicó el pasado 20 de octubre.
—¿Qué características tienen los personajes de su novela?
—Yo pretendía escribir sobre tres generaciones de mujeres, una abuela, una madre y una hija y nieta, que es una mujer de nuestro tiempo. No hace tanto que la mujer consiguió el derecho a voto en España o que puede abrir una empresa sin pedirle permiso a su marido. Pero eso antes no era así. Yo he querido explicar las dificultades de una mujer nacida antes de la guerra, y ver la evolución de la mujer. Pero al final, al tener que acortar páginas, he empezado por la mujer actual.
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