'Este premio supone un motivo de orgullo y satisfacción plena, simplemente por ser un reconocimiento de nuestro gente, de nuestros propios paisanos'. Así agradeció Blas Melgarejo la concesión del Jiennense del Año 2010 a la empresa oleícola que regenta su familia desde hace más de 230 años. Subió al escenario acompañado de su hermano Pedro para recoger el galardón de manos de la consejera de Agricultura de la Junta, Clara Aguilera.
Blas Melgarejo aseguró que el premio es un reconocimiento a toda la plantilla de Aceites Melgarejo, a la filosofía empresarial y a sus antepasados: “Estamos orgullosos de ser ya, la quinta generación de olivareros, elaboradores y comercializadores de aceite”, dijo.
A continuación, relató las numerosas distinciones internacionales conseguidas gracias a la calidad de su aceite: “No obstante, debo decirle que el Jiennense del año es un motivo de orgullo y satisfacción plena. Es el que recibimos con más ilusión simplemente porque es el reconocimiento de nuestra gente, de nuestros propios paisanos”, aclaró. Y añadió: “Es especialmente bonito para nosotros y nos ayudará a seguir trabajando con motivación en el futuro”.
Blas Melgarejo también se refirió a la estrategia empresarial de su compañía, basada en la calidad: “Detrás de las palabras aceite de oliva virgen extra se esconde un mundo de sabores y aromas maravillosos”. Por último dedicó el galardón a la memoria de sus padres, Francisco y Juana.






















