Vídeo.-Emoción es la palabra que mejor resume los minutos que duró la entrega del galardón de Jiennense del Año, en la modalidad de Sociedad, a Rosario López, la cantaora de Jaén. Desde el mismo momento que comenzó el vídeo elaborado por Diez Tv sobre su trayectoria, sus lágrimas asomaron y no la abandonaron incluso en su discurso, cuando la ahogaban y apenas podía pronunciar palabra.
La presentaron como “auténtica maestra del cante jondo” y resaltaron que haya llevado el nombre de Jaén por todo el mundo. Desde el patio de butacas subió al escenario abrazada a Carmen Peñalver, alcaldesa de Jaén, quien le entregó su galardón entre continuas muestras de cariño. El publicó no fue menos. Una ovación continuada le recordó lo que “su Jaén” la quiere. Una vez detrás del atril hizo gala de su sencillez y humildad confesando que, a pesar de llevar treinta y nueve años en el escenario, nunca se acostumbra. En más de una ocasión se tuvo que secar las lágrimas que entrecortaban su voz. “Soy solamente Chari o Rosario, amiga de mis amigos, una más de Jaén”, dijo en su discurso. “Me gustaría dedicar este premio a mis padres que, de un modo u otro, están aquí. Todavía recuerdo que no les gustaba verme cantar porque decían que se me iba la vida por la boca”, recordó.
Rosario López
Rosario López está considerada en el mundo flamenco como una de las más grandes voces de las últimas décadas. No en vano, esta maestra del cante jondo paseó su arte por escenarios de todo el mundo. Con su voz irrepetible supo conectar con el público más exigente y entendido. Rosario López Carrascosa nació en Jaén, ciudad en la que vive y de la que siempre ha presumido. Su talento natural ha sido capaz de actualizar los clásicos que escuchó desde su niñez en el desaparecido teatro Cervantes, el lugar donde nació en 1943. Fue a los 34 años, en 1977, cuando grabó su primer disco, “Rosario López”. Su presencia se hizo imprescindible en los festivales flamencos de toda España. Comenzó a demostrar que sabía desgranar como nadie todos los palos e interpretar un cante con su particular vivencia en primera persona. Dos años después, puso en el mercado su segundo trabajo de estudio, “Pasión, muerte y entierro de García Lorca”. En los escenarios, Rosario López demostraba que tenía una enorme facilidad para conectar con el público gracias a sus propuestas originales y frescas de palos tradicionales. En 1978 acometió la grabación de su tercer disco, en el que estuvo acompañada a la guitarra de Juan Carmona, “Habichuela”.
























