PREMIO ESTEBAN RAMÍREZ A LOS VALORES HUMANOS
Vídeo.-Los padres de niños con cáncer de Jaén, agrupados en “ALES”, tienen un máxima que preside su trabajo: “La vida es la historia más bonita que podemos contar”.
Y la presidenta del galaronado como Jiennense del Año 2009 en Valores Humanos, Concha Robles, se encargó de recordarlo durante su intervención, al tiempo que reclamó la complicidad y el compromiso de la sociedad jiennense en su conjunto: “Si de verdad este trabajo os despierta la sensibilidad y os queréis sentir partícipes de esa gran familia, estaremos encantados de contar con vosotros y vuestro apoyo”.
Concha Robles recordó a los protagonistas principales de todo el trabajo que desarrolla “ALES”: “A los papás y las mamás, por su coraje, a los hermanos, los grandes sufridores en silencio, y a nuestros valientes guerreros, los niños y niñas afectados por la enfermeda”. La presidenta de la asociación recibió el galardón de manos del juez Baltasar Garzón, de quien reconoció: “Nos sentimos muy orgullosos de recibir este premio de sus manos y, desde aquí, nuestro apoyo, respeto y cariño como persona y como profesional, por su integridad, honradez, justicia y valores humanos. No se trata de hacer política ni demagogia, es cuestión de racionalidad”.
Finalmente, Robles tuvo palabras de agradecimiento para “tantas y tantas personas que se han subido al luchador barco de la esperanza, para conseguir más y mejores resultados en ganar no sólo las batallas, sino la guerra a este monstruo deshumanizado”.
“ALES”
La Asociación para la Lucha contra las Enfermedades de la Sangre de Padres de Niños con Cáncer, “ALES”, cumple dieciocho años de trabajo en la provincia. La mayoría de edad es un buen momento para hacer balance de los logros conseguidos pero, también para marcarse nuevos retos. El cáncer infantil es un auténtico drama que sufre una buena cantidad de familias. Afortunadamente,
cada vez es mayor el índice de supervivencia a la enfermedad.
Sin embargo, la asociación
ALES lo tiene muy claro: seguirá
luchando hasta que se logre una curación del cien por cien. Y para ello es necesario continuar con su labor de apoyo, pero también de “presión” a los investigadores para que no cesen de buscar soluciones a este terrible problema. Es preciso que los menores cuenten con la atención más cualificada y que abarque la mayor cantidad de especialidades posibles para que no quede ni un resquicio médico sin estudiar. Es fundamental
que los pequeños y sus familias tengan la mejor asistencia psicológica para afrontar la dolencia desde una óptica
de lucha. Y es imprescindible que los niños disfruten de una oferta educativa adecuada.
























