Vídeo.- El director general de DIARIO JAEN S. A., Alejandro Mas Ramírez, hizo un discurso en el que ensalzó el trabajo de los premiados y los erigió referentes que seguir en una sociedad que necesita a estas personas y colectivos. “Faltan las referencias. Vivimos un momento en el que el hastío, el temor y la desafección son sentimientos demasiado extendidos”. Por ello, indicó: “Es un lujo encontrar tan cerca de nosotros muestras admirables de iniciativa, arte, esfuerzo, valentía, audacia y cariño”, en clara alusión a los galardonados.
Su discurso fue crítica y, a la vez, comprometido con el futuro de Jaén. Habló de la clase política: “Mientras que millones de ciudadanos, en la calle, se afanan heroicamente por acabar el mes, nuestros representantes públicos se instalan en la paradoja de estar decididos a no estarlo, de ser constantes e incoherentes, de ser claramente confusos, generosos en la nimiedad y tacaños en la grandeza”. También, de la estructura económica: Mientras nuestros pueblos y ciudades se desangran en ríos de desesperanza y paro, los banqueros se olvidan de que su futuro depende de que sigamos vivos”. Aludió al poder judicial: “Nuestros jueces cuelgan las togas que les convierten en pilar fundamental de una sociedad civilizada y juegan a partidismos y revanchas”. Asimismo, habló del papel de algunos medios de comunicación, que ceden la parcela de la libertad y de la información en favor de usurpar poderes que no les corresponden.
El discurso de Alejandro Mas fue tremendamente constructivo. En su primera parte expuso los problemas de la sociedad, que está sumida en una situación de crisis. Sin embargo, en la segunda trató del afán de superación de la provincia. De abandonar el pesimismo y “tirar del carro”: “La sociedad civil seguirá adelante organizándose desde la más pequeña asociación o cofradía hasta la más eminente institución. Sus miembros, todos nosotros, haremos lo que tengamos que hacer para labrarnos un presente hoy y un mañana después. Si la clase política se dedica a intentar hacer posible lo imposible, y no al revés. Si las entidades financieras vuelven a ser parte de la solución, y no del problema. Si los jueces son el paradigma del rigor en un estado de derecho. Si los medios de información anteponemos nuestra función de vigilante de la autoridad y notario de la realidad a otros intereses, si cada ciudadano desde su puesto y con su capacidad arrima el hombro no habrá nada que temer, no habrá nada inalcanzable. Pero no se sale de un agujero esperando, no se levanta el vuelo sin mover un dedo”, explicó el director general de DIARIO JAEN S. A. Sus palabras fueron un mensaje de aliento: “Aguardar a que la energía necesaria provenga de fuera sólo nos asegura quedarnos quietos. Luchar y alentar a los que se esfuerzan nos garantiza al menos tener una oportunidad, nos permite ya no perder más tiempo”.
Explicó que las 25 ediciones de los premios, que cuentan con más de 150 galardonados, son una prueba de que Jaén es capaz de lo mejor. “Existen estos ejemplos y se lo contamos todos los días. A eso nos gusta dedicarnos en Diario JAEN. Si mostrar la dura actualidad es nuestra obligación contar las pequeñas buenas noticias que cada día generan nuestros comprovincianos es nuestra devoción”, afirmó. Asimismo, recordó el compromiso del diario con la gente de Jaén: “Somos su periódico y estamos cerca de ustedes, nos duelen, nos ilusionan y nos preocupan las mismas cosas. Somos su periódico y por delante tenemos miles de páginas en blanco que escribir sobre nuestro futuro. Hagámoslo juntos”.
Discurso íntegro.-
Buenas noches
En nombre de todos los que hacemos Diario JAEN muchas gracias por su compañía y por atender una vez más nuestra llamada para asistir a esta gala en la que reconocemos a seis personas y entidades que representan lo mejor de nuestra tierra. En un momento en que faltan las referencias y en el que el hastío, el temor o la desafección son sentimientos demasiados extendidos, es un lujo encontrar tan cerca de nosotros muestras admirables de iniciativa, arte, esfuerzo, valentía, audacia y cariño. Son estos galardonados los que nos hacen tener confianza en lo que venga. Es esta gala la que nos alimenta el orgullo por pertenecer a una tierra que también produce ciencia y salud a partir de un cultivo del que lo sabemos todo, que lo es todo y cuyos frutos tan prometedores malvendemos desde siempre. Orgullo por una mujer, querida y respetada, que nos demuestra que una vida vivida por y para el arte es más amplia, más completa, más rica. Orgullo por ver a Jaén en el firmamento de la gran industria del cine gracias a un joven para el que un gran reto empieza con el pequeño paso de armarse de valor y emprender un duro camino hasta el éxito. Orgullo por una atleta cuyo solitario esfuerzo por llegar a la meta tiene por recompensa, además de títulos, esta cálida compañía. Orgullo por una empresa familiar con muchos años en sus espaldas cuyo futuro es tan fértil como la siembra que hicieron sus fundadores y como el cuidado que cada día prestan sus descendientes. Orgullo por el coraje con el que padres y madres encaran un auténtico drama, armados con el amor a un hijo y enseñándonos una verdadera lección: cómo convertir la desazón y el dolor en esperanza y una mejor calidad de vida. Son los galardonados brillantes ejemplos de lo que somos. Investigar, actuar, crear, competir, crecer, ayudar son los verbos que conjugan estos jiennenses. Pero también han soñado, han trabajado duro, han arriesgado todo, han creado riqueza y se han comprometido. Como muchos ciudadanos de nuestra provincia están dispuestos a salir adelante y agradecen todos los apoyos que puedan reunir para conseguirlo. Lo que desde luego no necesitan, lo que no necesitamos es el ruido, la interferencia, la incompetencia, la inacción o la confusión. Mientras en la calle millones de ciudadanos se afanan heroicamente en acabar el mes, nuestros representantes públicos se instalan en la paradoja de estar decididos a no estarlo, de ser constantes para ser incoherentes, de ser claramente confusos, generosos en la nimiedad y tacaños en la grandeza. Personalismos, endogamias, lógicas de partido que hacen de la más honorable función, servir y regir al pueblo, un estéril oficio. Mientras en nuestros pueblos y ciudades la sociedad se desangra en ríos de desesperanza y paro nuestros banqueros se olvidan de que su futuro depende de que sigamos vivos, de que si no hacen lo que deben hacer: dar savia a la economía entonces son absolutamente prescindibles. Mientras vemos cómo el futuro de nuestros hijos se torna más incierto, nuestros jueces cuelgan las togas que les convierten en pilar fundamental de una sociedad civilizada y juegan a partidismos, componendas y revanchas. Mientras cada día nos desayunamos cientos de medias verdades y previsiones efímeras los grupos de comunicación ceden el terreno que un día los hizo grandes: la información, la opinión argumentada y la credibilidad de sus profesionales. Intentando usurpar un poder que no les corresponde han dejado que el dirigismo de los gabinetes y el ruido babélico de Internet acaparen la atención.
Tirar del carro o dejar de estorbar, esa es la cuestión. La sociedad civil seguirá adelante organizándose desde la más pequeña asociación o cofradía hasta la más eminente institución. Sus miembros, todos nosotros, haremos lo que tengamos que hacer para labrarnos un presente hoy y un mañana después. Si la clase política se dedica a intentar hacer posible lo imposible, y no al revés. Si las entidades financieras vuelven a ser parte de la solución, y no del problema. Si los jueces son el paradigma del rigor en un estado de derecho. Si los medios de información anteponemos nuestra función de vigilante de la autoridad y notario de la realidad a otros intereses, si cada ciudadano desde su puesto y con su capacidad arrima el hombro no habrá nada que temer, no habrá nada inalcanzable. Pero no se sale de un agujero esperando, no se levanta el vuelo sin mover un dedo. Aguardar a que la energía necesaria provenga de fuera sólo nos asegura quedarnos quietos. Luchar y alentar a los que se esfuerzan nos garantiza al menos tener una oportunidad, nos permite ya no perder más tiempo.
Tras 25 ediciones de estos premios, los más de 150 galardonados forman parte ya de la historia más gloriosa de nuestra sociedad. Son la prueba de que cada empresario, político, deportista, funcionario, artista, de que cada vecino, somos capaces de lo mejor, porque en Jaén existen estos ejemplos y se lo contamos todos los días. A eso nos gusta dedicarnos en Diario JAEN. Si mostrar la dura actualidad es nuestra obligación contar las pequeñas buenas noticias que cada día generan nuestros comprovincianos es nuestra devoción. No tenemos la verdad en nuestra mano, sólo tenemos estas manos para acercarnos a la realidad de una tierra por y para la que vivimos. Decidimos tirar del carro y por ello defendemos lo que honradamente creemos que es lo mejor para Jaén, estamos a su disposición para que se informen y se expresen, y queremos estar al lado de los que se arriesgan, de los que se echan a la espalda todos los temores para solucionar los problemas de una provincia a los que cada crisis deja en una evidencia insultante. Somos su periódico y estamos cerca de ustedes, nos duelen, nos ilusionan y nos preocupan las mismas cosas. Somos su periódico y por delante tenemos miles de páginas en blanco que escribir sobre nuestro futuro. Hagámoslo juntos.























