José Eugenio Lara /Jaén
Natalia Romero ya ha conocido el éxito, pese a su juventud. Es una atleta con enorme progresión en los 400 metros que no pone límites a su ilusión. Sueña con participar en unos Juegos Olímpicos y con lograr importantes objetivos. Su carrera está llena de expectativas. Tiene madera de campeona.
Natalia Romero Franco (Jaén, 17/11/1988) lleva el atletismo en la sangre. Le ilusiona correr y ejercitarse cada día en La Salobreja. “Cuando no me entreno, me falta algo”, reconoce. Es una apasionada del deporte, y del atletismo en particular. Por esa pasión se introdujo en este mundo. Pudo comenzar en el balonmano, pero aquel primer día no se presentó la monitora y se inscribió en atletismo, una especialidad que también le fascinaba. El destino le tenía fijado su camino. Y no se equivocó. Natalia Romero siempre ha sido atleta, en mente y en cuerpo. Tiene condiciones para ello. Su triunfo es su ilusión y sus deseos de mejorar. A los 12 años ya comenzó a mostrar sus cualidades. Entró a formar parte de la Escuela Municipal de Atletismo como alevín de primer año. Empezó a correr y a brillar. Ese primer año ganó el Circuito Provincial de Cross, victoria que repitió en los 2 siguientes. Por los campos jiennenses empezaba a forjarse una atleta de gran dimensión, con una vocación innata por quitarle segundos al reloj o por cruzar la línea de meta en primera posición. “Era una niña muy inquieta y el atletismo me servía para desfogar”, recuerda. En la Escuela Municipal estuvo hasta cadete, donde completó su primer estadio de formación. En cadete, incluso, ya comenzó a participar en algunos campeonatos de España, más como experiencia que como competición. “Fue una etapa maravillosa. Me entrenaba 3 días a la semana y siempre estaba deseando que llegara el día para bajar a ejercitarme. Hice buenas amistades que todavía conservo”, afirma.
Accedió al Caja de Jaén cuando era juvenil. Sus primeros pasos fueron en el 200, aunque siempre como preparación para el 400, la distancia que mejor se ajusta a su condición física. “El ritmo del 400 es exigente y tienes que saber regularte bien. No puedes relajarte, pero tampoco puedes explotar”, apunta. En esta edad empezó a despuntar. Como juvenil de primer año fue quinta en el Nacional en pista, en 200, y sexta al aire libre, en 400. “Todo salió muy bien ese primer año”, matiza.
Pero mejor le fue en el segundo, porque fue cuando se produjo su primer salto de calidad importante. Rebajó sus marcas en dos segundos y consiguió las primeras medallas. Fue tercera en el Nacional de pista cubierta y al aire libre. Además, asistió a los primeros Campeonatos de España absolutos y al Mundial juvenil de Marrakech. “Evolucioné mucho. Tengo un entrenador que me conoce muy bien y supo cómo llevarme para que el cambio no fuera brusco. Crecí como deportista y como persona, un crecimiento que se va consolidando cada año”, manifiesta.
Sus 2 años de júnior completaron la formación de Natalia y la prepararon para el salto de calidad definitivo, que se produciría en promesas. En júnior, la evolución fue progresiva. Obtuvo buenos puestos en los campeonatos de su edad y asistió a los Nacionales absolutos, en los que no logró acceder a las finales. Participó en algunos encuentros internacionales, como en Túnez, que le fueron dando la experiencia necesaria. Su cuerpo alcanzó la madurez adecuada para acceder al grupo de los elegidos. Y lo hizo en el primer año de promesa (2008). Entró en el intervalo de los 54 segundos y consiguió las primeras medallas en unos Nacionales absolutos. Fue tercera en pista cubierta, en Valencia, y segunda, al aire libre, en Tenerife. Por primera vez fue internacional absoluta. Participó con España en Portugal en la Copa de Europa de selecciones. La evolución fue extraordinaria y quedó constatada, un año después, en 2009, en una temporada fantástica. Natalia Romero cumplió todos sus sueños. Fue campeona de España absoluta en pista cubierta, siendo promesa de segundo año, en Sevilla. Participó en el Campeonato de Europa en pista cubierta de Turín, donde acabó decimoquinta y consiguió la mejor marca española de la temporada, con 54.36. “Fue el mejor año de mi vida. Gané mucha experiencia por las competiciones en las que tomé parte. En el Europeo, incluso, corrí la serie con la que después fui la campeona”, subraya. Tantos viajes y tantas competiciones le pasaron factura en la temporada de verano, al menos en una parte. Unos problemas de salud le condicionaron el rendimiento. “Pero también aprendí mucho”, precisa. Aun así, estuvo presente en los Juegos del Mediterráneo de Pescara, Italia, y también logró en Ciudad Real su plusmarca personal (54.32) al aire libre, en el Campeonato de España de selecciones territoriales.
Natalia Romero afronta esta temporada su último año en la categoría promesa. Y lo hace con muchas expectativas. Su gran ilusión es participar en el Campeonato de Europa de verano en Barcelona. La mínima establecida es 53.40 segundos. “Es difícil, pero accesible”, advierte. Y agrega: “Lucharé y me esforzaré por conseguirla. Está a mi alcance”. No pierde de vista los Campeonatos de España. Sueña con repetir el oro de la temporada anterior. Ni tampoco se olvida del Mundial en pista en Doha (Qatar). “Las dificultades para estar en este acontecimiento mundial son máximas, porque exigen una marca de 53.25. Vamos a ver qué pasa”, apostilla. A largo plazo, su pensamiento está puesto en unos Juegos Olímpicos. Londres 2012 lo ve demasiado cercano, pero no lo descarta en absoluto. “Para los próximos Juegos vamos justos, pero nunca se sabe. La ilusión de mi vida, como la de cualquier deportista, es participar en una Olimpiada”, reconoce.
Admiradora de Michael Johnson, uno de los grandes especialistas mundiales de los 400 metros a lo largo de la historia, y galardonada en 2009 por el Consejo Superior de Deportes (CSD) con el Premio Mujer y Deporte por sus resultados deportivos y académicos, la velocista jiennense tiene claro que lo fundamental en el atletismo es “tener los pies en el suelo”, mantener la regularidad en el trabajo y luchar con todas las fuerzas por lo que uno busca. Su reflexión final desvela a una gran deportista. “Quiero seguir entrenándome tan duro como hasta ahora, porque las sesiones cada vez son más fuertes, y trabajar con intensidad. Cada vez me gusta más el atletismo. No me cansa nada. Me encantaría no perder nunca esa ilusión por entrenar y por competir, porque es la llama que me guía”, asegura, al tiempo que agradece la implicación, el conocimiento y la preparación de su entrenador, Víctor Alberca. Con este compromiso, mejorar las marcas cada año no parece tarea difícil. El trabajo es su victoria y su aval. El fin de semana saboreó el primer éxito con el título nacional promesa. Seguramente no será el último. En Natalia Romero se concentran la inteligencia de saber correr y la fuerza de un cuerpo bien preparado para triunfar en una distancia tan exigente y extrema como los 400 metros.
Víctor Alberca Martínez .-Entrenador de Natalia
“Natalia todavía está muy lejos de su tope”
Víctor Alberca Martínez (Valencia, 23/3/1969) es el entrenador de Natalia Romero desde hace unos 8 años aproximadamente, desde su primer año como juvenil. Conoce perfectamente su evolución como atleta y la amplia perspectiva que ofrece para el futuro.
—¿Cómo es Natalia Romero?
—Una chica disciplinada y autoexigente. Tiene mucho carácter, pero al mismo tiempo es muy agradable. Ese carácter le viene muy bien para la competición. Es inteligente y simpática. En el ámbito deportivo, tiene las cualidades propias de una atleta de alto nivel. Posee una calidad intrínseca. Es trabajadora y muy estricta en los entrenamientos. Tiene todas las cualidades para brillar y destacar en la prueba que realiza.
—¿Dónde tiene su techo?
—Es muy joven para saberlo. Tengo la sensación de que todavía está muy lejos de su tope. Además, posee una condición magnífica. Si se estancara en los 400 metros por alguna circunstancia, puede brillar en los 800, porque sus cualidades físicas se lo permiten.
—¿Ve a su atleta en unos Juegos Olímpicos o en un Mundial compitiendo con las mejores del mundo?
—Por supuesto. Su última programación de 4 años culmina con los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Entra dentro de lo posible que consiga las marcas exigidas.
—¿El mejor momento que ha vivido con Natalia?
—La medalla de oro que consiguió el pasado año en el Campeonato de España de pista cubierta. Fue algo maravilloso. También fue meritoria su participación en el Campeonato de Europa en pista cubierta. Acabó decimoquinta. Logró su mejor marca bajo techo (54.36) y realizó un brillante papel.
—¿Y el peor?
Cuando volvíamos de un Nacional Promesa, tuvimos el fatídico accidente y nos quedamos sin Juan David de la Casa, una persona entrañable y clave en el desarrollo y el despegue del Caja de Jaén. Fue terrible. Es algo que nos ha dejado marcado a todos.
—¿Los objetivos principales de su atleta para esta temporada?
—El Campeonato de Europa al aire libre que se disputa en Barcelona. Tiene otros objetivos importantes como el Nacional en pista o al aire libre, el Europeo de selecciones nacionales y los Juegos Iberoamericanos que también se celebran en España. La temporada la hemos enfocado para el verano. Por eso vamos algo cortos en la preparación invernal.























