No en vano, en la actualidad cuenta con cincuenta puestos de trabajo directos y genera otros cuarenta indirectos. Su facturación es de catorce millones de euros anuales, de los cuales doscientos mil se derivan de las exportaciones. Sin duda, una locomotora perfectamente engrasada con el componente familiar como principal motor. Así lo recuerda uno de los propietarios de la segunda generación, José Martínez, que evoca, con nostalgia, la fecha en que sus padres crearon la marca. Ahora le toca a la tercera generación, formada por cuatro mujeres, seguir un negocio próspero que pone en alza el nombre de Jaén.























