Participa en el debate sobre este Editorial a través de las redes sociales.- Hoy juega el Real Jaén una final, de las que domingo a domingo tiene por delante señaladas en el calendario de Liga, si es que quiere luchar por el ascenso de categoría. Habría de ganarlas todas, no se puede permitir ningún tropiezo, ni esta tarde ante el San Roque, en el Estadio Municipal de La Victoria, ni frente a próximos rivales. La Segunda División A, antesala de la gloria del fútbol español, la Liga de las Estrellas con Ronaldo y Messi como bastiones de proa, es, a decir de cronistas deportivos y políticos jiennenses con espíritu blanco, donde debería estar el Real Jaén.
Para empezar, se trata de hablar por hablar, qué duda cabe, porque la historia del principal equipo de la provincia ha sido cicatera con gestas deportivas futbolísticas, al tiempo que los propios aficionados no han respaldado al equipo jiennense con la fuerza suficiente como para subrayar a la masa social como elemento determinante de una ciudad y un club que busca ansioso un ascenso. Nos encontramos, pues, ante una situación más de deseo que de realidad, más de búsqueda de felicidad que de trabajo constante por esa gloria deportiva. Así ha sido y así es y debemos reconocerlo. Asumir nuestra propia realidad para desde ahí construir lo que queramos, sería un gran paso. Queremos el éxito, pero ayudamos poco, no le demos vueltas. Mientras estuvo “papá Ayuntamiento” para solventar errores económicos y callar bocas a presidentes, no hubo más problema.
La realidad actual es la siguiente: El Real Jaén, con 90 años de historia, está en concurso de acreedores. Tiene 2.300 socios, para una masa potencial de varios cientos de miles de aficionados que habría en la provincia y con un campo que acogería a diez mil personas más que los propios abonados. Con ese cemento tan visible en los partidos en las gradas del nuevo campo de fútbol, hay, no obstante, una luz de sorpresa: A los actuales dirigentes, que ejercen de manera “prestada” por el proceso judicial en curso, hay que atribuirles una parte importante en dos cuestiones trascendentes, que el equipo no haya desaparecido y que las nóminas a la plantilla de futbolistas y a los empleados del club se están abonando regularmente. Con un presupuesto de 1.100.000 euros, a final de Liga habrá que ver si la ciudad ha respondido para cuadrar las cuentas. La nave blanca navega aparentemente sin ayudas; nadie parece estar por la labor en estos momentos, ni la propia clase empresarial de Jaén, lastrada por la gravísima crisis financiera y la falta de crédito bancario, ni las instituciones públicas, cuyo agujero económico clama al cielo. ¿Deberían los aficionados estar al quite económico ahora que nadie echa una mano?Poco se le puede pedir de más a una sociedad que según la última Encuesta de Población Activa, soporta el 28 por ciento de personas en desempleo y cualquier esfuerzo económico sería a costa del sustento de la propia familia.
Estaríamos pues en un momento clave, en general en la sociedad española, andaluza y jiennense es así. Pero el ámbito deportivo merece capítulo aparte por las connotaciones patrióticas de identificación con una bandera y unos colores por parte de miles y miles de aficionados. El análisis aquí es muy distinto, aunque haya una parte de la sociedad que no quiera verlo por su aversión deportiva. El fútbol mueve masas (menos movimiento en Jaén, lo reiteramos) y también hay que resaltar el caudal de imagen y capacidad de atracción turística para una ciudad con un equipo en la Primera División del fútbol español.
*La Redacción ha escrito estos comentarios sobre el Real Jaén, las ayudas municipales y el futuro de un equipo emblemático para la ciudad, al tiempo que pedimos la participación de lectores e internautas sobre el Editorial
Hay otras urgencias en estos momentos
El fútbol es un buen revitalizante, pero no es urgente, y el momento está plagado de urgencias. Los que están deseosos de mejorar algo, muy posiblemente no enfoquen sus esfuerzos hacia un deporte que, en otras esferas, es sangrante. O eso espero.
Alegrías son lo que más se necesitan
Nuestro Real Jaén ha dado mil alegrías. Hay que apoyarlo porque es el alma de la ciudad, capaz de unir a personas de cualquier ideología o condición social. Una ciudad sin deporte es una ciudad muerta.
Fomentar la afición, clave para crecer
El problema es la falta de afición, que se soluciona llevando a la gente al campo de La Victoria (tan vacía siempre). Así que entradas a precios mucho más populares y si hace falta, que se regalen. Sin público en el campo, no hay proyecto deportivo que valga.
Hay que animarlo para que ascienda
El Real Jaén merece el apoyo de todos los jiennenses. Y hasta quienes no son muy futboleros lo tienen claro: el equipo tiene que subir a Segunda. Y con el tiempo, ¡a Primera!
Los colores se tienen que sentir de verdad
Hay que sentir los colores, por encima de las penurias del club. Apoyarlo aunque estuviera en tercera regional. Ese es el buen aficionado.
Entre un Seiscientos o un Mercedes
Si una ciudad no puede sostener un equipo de fútbol, no pasa nada. Yo también querría un Mercedes y me tengo que conformar con un Seiscientos.
Respaldo siempre y sin condiciones
Ahora es cuando hay que ir al campo. ¡Hala Jaén!