Pongamos delante el filtro y el cristal que quieran o échenle la carga de desprecio que sean capaces de amontonar y siempre sale triunfante. La razón no entiende de sentimientos y viceversa, el sentimiento impregna nuestra vida y no tiene por qué darle explicaciones a la razón, que está para otros menesteres, no para guiar las pasiones del corazón y los pellizcos del alma.
Por eso resurge de vez en cuando, afortunadamente. Por eso mismo se expande a poco que encuentra hueco, gozosamente. Será por todo eso por lo que la Semana Santa de Jaén, tan de la gente llana, impregna todo lo que toca de un guiño de complicidad y cercanía que engancha y embauca. Es magia espiritual y espectáculo visual, una forma majestuosa de sostener en el tiempo la tradición sentida, de vivir el presente con la misma entrega que se espera de un mañana cargado de pasión y sentimiento cofrade, profundo sentimiento religioso. Y así, de la muerte de Jesús nace la buenaventura de los que le siguen.
1 Bienaventurados los costaleros y los promitentes, que del sacrificio y la entrega sin apariencias hacen compromiso de vida, ejemplarizante discreción en un mundo de destellos vacuos y sanguijuelas del cuento. De ellos será el reino de los cielos.
2 Bienaventuradas las camareras y las mantillas, que visten y portan, lucen y alumbran, sufren y rezan, porque creen y quieren creer, porque palpan y sienten, ahora que está tan en desuso el sentir. Ellas poseerán la tierra.
3 Bienaventurados los fabricanos y los capataces, alféreces que miman y cuidan los pasos, imágenes llenas de historias y de años, el icono religioso que es parte de su cuerpo y un arañazo a la policromía, un sable directo al corazón. Ellos serán consolados.
4 Bienaventurados los cofrades y devotos, todos nosotros, la gente sencilla, que en silencio en una esquina o en la carrera oficial, busca consuelo de justicia de arriba. Sí, le reza y le llora a su Dios preferido, esté crucificado, yacente o convertido en lágrimas santísimas de María. Ellos serán saciados.
5 Bienaventurados los hermanos y los vicehermanos mayores, los gobernadores y los presidentes, cruz de guía y ejemplo cofradiero, llama que marca caminos y se adentrará irremisible en las sendas del corazón. Si dan misericordia, obtendrán misericordia.
6 Bienaventurados los acólitos y los monaguillos, inocentes en estación de penitencia, savia nueva cofradiera, limpios de corazón, de ojos cargados de bondad y un mañana prometedor si quieren, porque así que serán queridos siempre. Ellos verán a Dios.
7 Bienaventurados los pacíficos nazarenos, bienaventuradas las pacíficas nazarenas, siempre recibiendo órdenes e imposiciones; adelante, quietos, silencio, rectas las filas, permanente y silenciosa luz para el Cristo y la Virgen. Ellos serán llamados hijos de Dios.
8 Bienaventurados los que sufren y son perseguidos, los que no se cansan de reclamar justicia, paz y bien, a ras de suelo y por vía divina, que da consuelo eterno ante tan inmundicia suelta. De ellos es el reino de los cielos.
Muy personal
Juan Tamariz, mago:
“Creo muy especialmente en la mujer y en el hombre, y en nada más. ¿Mi mejor truco? Dar amor a la gente que viene a verme.”
Extraordinario con las manos y con su sapiencia: “¡La vida es maravillosa! Todo esto es pa’ divertirse”.
Manuel López, concejal:
“Los presupuestos del Ayuntamiento están cerrados políticamente desde enero, pero no técnicamente”.
No me entero, la verdad.
María Sánchez, mujer republicana:
“Me crié entre lágrimas y ropa negra”.
Toda la admiración, todo el respeto; el máximo de los homenajes en vida.
Adivina...
¿Qué mujer tiene todas las papeletas para ser elegida como la nueva gerente de Citoliva, el Centro de Innovación y Tecnología del Olivar y del Aceite?
...adivinanza
¿Qué alto cargo político lleva semanas, meses diciendo que no repite en el puesto, que por favor pase de él esa cruz?
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