Ya de regreso de vacaciones, nada más entrar a Jaén, menudo susto nos llevamos, no sólo por volver a la rutina diaria, que también se hace durillo al principio, sino por esas esculturas que, amontonadas, dan forma a dos pavos reales o algo parecido. El arte, arte es, pero en principio, a mí no me parece bien que una de las entradas a la ciudad se vea adornada con bichos tan feos que parecen “gallifantes”. No creo que fuera el sitio más propio y menos aún en la misma puerta de la Universidad de Jaén, que algo más que cultura rebosa su entorno.
Quizás en un parque para niños le daría otro significado más apropiado, por ponerlo en algún sitio, a esos pájaros de mal agüero. No sé qué tiene que ver esta ciudad con los pavos, puede que alguna tenga un poco de pavo y otros pillaran la fiebre de los pollos, pero para poner dos pollos en la entrada no creo que sea. Algo sí han conseguido con la escultura, que la gente hable de ellas, bien o mal, pero que se hable.
La moda flamenca Natividad Abascal y Romero de Toro, conocida como Naty Abascal (d), tras recibir de manos de la duquesa de Alba (c) una placa que representa el máximo galardón que la patronal de la moda flamenca entrega cada año, y lo ha hecho por su "valiosa promoción del traje de volantes como icono de moda y alta costura", en el XVIII Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF). Junto a la duquesa de Alba, la exmodelo y empresaria Raquel Revuelta (i). EFE/José Manuel Vidal