No sé si estarán de acuerdo conmigo en que, a tenor de cómo estaban las calles de la capital en los últimos días del año, da la sensación de que los jiennenses han tirado la casa por la ventana en compras y más compras. Es como si se hubiera retenido el gasto todo el año para soltar la cuerda al final, justo a tiempo para salvar al pequeño comercio de la catástrofe económica que les amenaza desde hace demasiado tiempo. Llovió euros en los establecimientos comerciales acostumbrados ya a la soledad y, a pesar del mal tiempo, el centro de la ciudad se llenó de gente como nunca bajo el paraguas de la crisis. Hasta los aparcamientos colgaron el cartel de “completo”, un cierre que ocasionó monumentales atascos en los principales cuellos de botella de Jaén.
Imposible era acceder al parking de San Francisco en la víspera de Nochevieja. Un policía local impedía la entrada con el fin de evitar embotellamientos viarios en el entorno con un humor emparentado con el temporal que azotaba a la capital. Los únicos que agradecieron el caos fueron, por supuesto, los comerciantes.
Moda 'turquesa' Una mujer desfila con una creación de la diseñadora Gamze Saracoglu durante la Semana de la Moda de Estambul, Turquía. EFE/Tolga Bozoglu