Primero han sido las guarderías. Llega como cada año la vuelta al cole, en el sentido más amplio de la palabra cole. Porque nadie se libra de sus obligaciones y esas penitencias que después del verano hay que retomar sin más remedio.
Ahora, el colectivo de docentes está que trina por la polémica de las 20 horas lectivas, dos más, que los profesores tendrán que impartir en cuatro comunidades autónomas (Madrid, Galicia, Navarra y Castilla-La Mancha) y que han encendido a los susodichos. Cierto que no se puede ni se debe jugar con la calidad docente, pero sorprende que esgriman ese argumento cuando a más de uno se la trae al pairo. Con perdón. Sobran profesores y faltan maestros, no me cansaré de repetirlo, de esos que van al colegio a enseñar, a disfrutar abriendo mentes y que dedican a sus alumnos no dos, sino todas las horas de más que hagan falta sin mirar el reloj. Mientras no se fomente desde la Administración ese espíritu vocacional, con convencimiento, no se avanzará en la eliminación del fracaso escolar. Escatimar en medios y mimos para los que pasan la mayor parte del día con nuestros hijos es peor que estar ciegos.
Puñaladas traperas. En política no hay amigos. Porca miseria. Quien ayer comía de la mano de la exalcaldesa y bebía el aire que ella respiraba, hoy se confabula para obligarla a dimitir y disolver así la ejecutiva socialista local que ella lidera. En ello están los llamados críticos, aunque la maniobra parece que ha quedado de momento en el limbo por las generales del 20-N, que transforma las ejecutivas en comités electorales. O algo así. Quizá Valdivielso y compañía quieran liberar de ocupaciones a Peñalver para que cree una empresa que gestione por fin el tranvía. Lo cierto es que no es momento de andar con puñaladas traperas, tal y como ha dicho, pero más finamente, el propio Griñán.
El césped no lo han robado. No se puede robar lo que no es de nadie. Elemental. La desaparición de metros y metros del césped artificial del trazado del sistema tranviario no es delito, porque no ha sido un robo. Alguien ha cogido algo que no tenía dueño. Fernández de Moya insiste en que no está recepcionado y Valdivielso no se cansa de repetir que sí. Mientras tanto, con una infraestructura millonaria abandonada a su suerte, cualquiera puede coger lo que le venga en gana. Porque no tiene propietario. El colmo del esperpento, sí señor.
"Cospedal manos tijeras". La flamante presidenta de Castilla-La Mancha se ha ganado el mote de "Cospedal manos tijeras", gracias a las medidas de ajuste que supondrán reducir en más de un 20%, unos 1.700 millones de euros, el presupuesto de una comunidad autónoma endeudada hasta el infinito. Por esa regla de tres, Griñán tendría más bien el alias de manirroto.
(Publicado en la edición del domingo 4 de septiembre de Diario JAEN, en la sección "El análisis. 40 grados").
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