Al antojo del operario de turno. Ahora pasan coches, ahora no. Las obras del tranvía son molestas ya de por sí, mucho más si no hay información en la calle, a pie de obra, a la hora de cortar el tráfico de la noche a la mañana.
El conductor se da de bruces con desvíos forzosos y carriles cortados sin señalización previa. Por donde hoy se circula, puede que mañana no se pueda, o quizá sí. Es como despertarse cada día en una ciudad nueva, todo son sorpresas y algunas nada agradables. Sólo gracias a la parsimonia con la que se conduce en Jaén no ha habido males mayores. Al margen de atascos desesperantes, claro, que ya parece un problema endémico. Otra cosa es cuando llegue septiembre, que faltan dos suspiros, y el parque automovilístico de la ciudad y sus alrededores esté circulando al completo por los cuellos de botella en los que se han convertido las principales avenidas de la capital. Y cada uno con los nervios a flor de piel. Entonces, la improvisación en los cortes puede causar estragos. Tanto desconcierto, al menos, ha servido para algo positivo: poner de acuerdo tanto a detractores como a defensores del tranvía. Y es que todos, todos, lo que quieren ahora es que acaben las obras de una vez. En eso hay unanimidad, sí, pero no a toda costa, sobre todo, si siempre es a costa de los mismos. Valga la redundancia. Porque tantas prisas no son buenas para nada.
Capitán Trueno en Baños. En Francia han sabido sacarle partido a sus castillos y tienen una red turística organizada que atrae cada año a miles y miles de visitantes de todo el mundo. En la provincia de Jaén, tierra de fortalezas, hay tesoros vírgenes que ni la gran mayoría de los jiennenses conocen. El Castillo de Burgalimar, en Baños de la Encina, es el más antiguo de Europa y una maravilla que, además, se mantiene en un magnífico estado de conservación. Pero ha tenido que venir el mismísimo Capitán Trueno para que abramos los ojos y nos maravillemos de lo que tenemos a la vuelta de la esquina. Baños de la Encina se vio tomada el lunes por una avalancha humana de aspirantes a extras para la película del popular guerrero, que comenzará a rodar escenas este próximo miércoles. El escaparate para presumir de castillo no puede ser mejor. Solo hace falta que seamos capaces de subirnos a la ola y sacar rendimiento a semejante promoción. Por lo pronto, las plazas hoteleras en los establecimientos de los alrededores están copadas con el equipo de rodaje. Bienvenido sea.
Calor bajo la luna. Que en verano hace calor no debería ser noticia, pero lo es. Porque las altas temperaturas de este agosto y el pasado julio se salen de la estadística. Por tres décimas no se ha superado esta semana la alta más alta de toda la historia, 43,3 grados. Pero, lo peor con diferencia es la mínima, porque a casi 27 grados bajo la luna es imposible conciliar el sueño. Y luego, de día, pasa lo que pasa.