Imposible no sucumbir a la letanía: “Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros…” Con la que está cayendo, señores, y vamos a gastar 3,2 millones de euros en arreglar la Plaza de Santa María (“Ruega por nosotros, pecadores”….)
No hay penitencia celestial suficiente para redimir el pecado a quien gasta un dinero que no hay, en una época de carestía suprema, en un proyecto que no necesitan los vecinos de la ciudad en la que se gobierna. Ruega por nosotros, Santa María, para que seamos dignos de entender qué aporta al PIB de la ciudad dejarse semejante millonada en un espacio que ni está que se cae, ni hecho una ruina, que puede esperar perfectamente cien años más tal y como está y aquí no pasa nada. Ruega por nosotros, Santa María, para que los fondos del Urban, aunque vengan de Europa, se rentabilicen con sentido común. Y líbranos de los políticos mediocres. Amén.
Aceites de Jaén. Cualquier hijo de vecino asocia Jaén con el aceite de oliva, igual que La Rioja con el vino. Aunque ahora, la verdad, ya existen otras regiones con unos caldos excelentes, como La Mancha, cosa curiosa, y también es cierto que aquí tenemos —además de unos sesenta millones de olivos—, cuatro parques naturales y uno de ellos el de mayor extensión del país. Al margen de la creencia general, ni todo son olivos en Jaén, ni todo el buen vino es de La Rioja. Pero hay que explotar los tópicos, cuando nos favorecen, y la marca de calidad “Aceites de Jaén”, que ya tiene el visto bueno del Gobierno de la nación, debe servir para venderlo en el exterior, para abrir un mercado mundial que ahora no pasa de un consumo fuera del tres por ciento. Hay un 97 por ciento de potencial clientela que conquistar. En el extranjero no se entiende de vírgenes y otras denominaciones santificadas, pero sí se asocia claramente Jaén con aceite y eso, es cierto, supone una garantía.
Caballo de Troya aceitero. Sí, la marca es excelente para que nuestro aceite impregne todos los confines del planeta (por soñar que no quede) pero nadie dice, porque obviamente no interesa, que ha sido el mal menor después de que Europa rechazase la solicitud de denominación de origen (DO) para Campiñas de Jaén, como algunos sospechaban casi desde el mismo momento de presentar la solicitud. La cruz de esta nueva marca es que el aceite jiennense podrá envasarse en cualquier lugar, sí en cualquiera lugar de España, bajo el paraguas “Aceites de Jaén”, con lo que un aceitero de León puede comprar aquí, llenar las botellas en su tierra y venderlo tal cual, con la marca “Aceites de Jaén” y dejar allí el valor añadido. Eso con una DO es imposible, porque ese sello de calidad lo impide.
Herido de muerte. El pacto PSOE-IU quedó herido de muerte en el último pleno. Cano dio la puntilla y a fe mía que lo pasó mal. Quien dejó tirados a los socialistas en la trascendental votación fue el supuesto socio de Gobierno, no el PP, que hizo lo que se esperaba de él. Sin embargo, es a ellos a los que se critica. No hace falta reflexionar un mes, señora alcaldesa, para ver que no hay cariño.
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