La energía, como la bolsa, fluctúa. No siempre se tiene la misma. En este otoño prenavideño, la de los santaneros ni se crea ni se destruye solo se transforma en un encierro griposo. Saben que la sartén la tiene cogida por el mango la Junta de Andalucía e intentan presionar para que la cocción de las prejubilaciones se haga cuanto antes. Auguran una Navidad caliente, aunque la realidad dicte que las bengalas serán solo fuego de artificio.
El Plan Linares Futuro establece prejubilaciones para un grupo de antiguos trabajadores, indemnizaciones, traslados y cursos formativos para facilitar el acceso a lo que quede del mercado laboral. Critican la falta de “voluntad” de la Administración, aunque con la boca pequeña, porque el compromiso político y económico con Santana está fuera de toda duda. Qué pensarán los miles de parados de otras tantas empresas jiennenses sin tanto nombre, que liquidan, valgan la expresión, a sus trabajadores legal y silenciosamente. Pensarán que los santaneros, a pesar de todo, son unos privilegiados. Hace frío, pero sin el abrigo de la Junta, se quedarían helados. La perspectiva conviene no perderla. En todo caso, los compromisos están para cumplirlos. Si, realmente, lo único que falta es documentación, los trabajadores deberían pedir dimisiones o en sus sindicatos o en la Junta. ¿Dónde están los ineptos? Tiremos de refranero, en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Colaboración radiofónica en Multimedia Jiennense.





















