Me cuesta pensar que nuestros políticos están por la labor de alcanzar un acuerdo para empujar en una misma dirección y sacar a España de la crisis en la que nos encontramos. La actitud de los dirigentes deja mucho que desear a la luz de la sesión de la pasada semana en el Congreso de los Diputados. Si ese es el caldo de cultivo para materializar un gran acuerdo, creo que la petición expresada por el Rey Don Juan Carlos quedará en un deseo más que en una realidad.
Más bien parece que los líderes de los principales partidos políticos tienen la mirada más puesta en el poder que en la realidad cotidiana de millones de españoles, que se las ven si las desean para llegar a fin de mes y que ven como ellos mismos o personas muy cercanas se suman a una larga lista del paro en la que cada vez hay más gente. El barco no deja de hundirse y los que llevan el timón, en vez de achicar agua, se ponen a discutir sobre la mejor manera de hacerlo. Algo a lo que, por desgracia, estamos más que acostumbrados en un ámbito en el que sería necesario más sentido común. Los ciudadanos están cada vez más desencantados con sus políticos por su distancia cada vez mayor de los problemas del día a día, haciendo cada vez más imperfecta nuestra imperfecta democracia.
La moda flamenca Natividad Abascal y Romero de Toro, conocida como Naty Abascal (d), tras recibir de manos de la duquesa de Alba (c) una placa que representa el máximo galardón que la patronal de la moda flamenca entrega cada año, y lo ha hecho por su "valiosa promoción del traje de volantes como icono de moda y alta costura", en el XVIII Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF). Junto a la duquesa de Alba, la exmodelo y empresaria Raquel Revuelta (i). EFE/José Manuel Vidal