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URGENTE

Las plantas de cogeneración ya no son rentables y se paran

Gran problema para las plantas de cogeneración eléctrica. El marco normativo que ha fijado el Ministerio de Industria en un borrador —aún no es definitivo— las lleva “a la muerte”. Ya no son rentables, por lo que sus consejos de administración debaten si detienen las turbinas que dan energía. La fábrica de cogeneración eléctrica que tiene la compañía Hidrocantábrico en Puente de Génave está parada. Sus trabajadores van, cada día, a su puesto, pero la turbina que se alimenta de gas natural para moverse —así da energía— y con sus gases seca el alperujo —como si fuera un avión— que llega desde las almazaras para quitarle la humedad antes de sacar el aceite de orujo de oliva ya no funciona. La compañía Hidrocantábrico confirma que ha detenido la producción porque dar electricidad con la biomasa del olivar ha dejado de ser rentable con el nuevo marco de primas que ha lanzado el Gobierno de España.

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17/03/2014

Y no es una protesta, sino una realidad numérica. Hidrocantábrico ha echado cuentas y ha visto que introducir megawatios en la red eléctrica puede generar un “agujero” en las cuentas de estas compañías. Por eso, ha cesado su actividad. No es definitivo porque, al igual que la Asociación Nacional de Extractoras de Aceite de Oliva de Orujo (ANEO), se espera que la propuesta del Ministerio de Industria no salga hacia adelante tal y como se ha planteado.
Si no hay cambios, a Jaén le dolerá mucho. Aquí hay doce orujeras, de las que cinco trabajan con cogeneración —secan el alperujo con gas y dan electricidad—. Entre 500 y 600 personas viven de forma directa de esta actividad y alrededor de 2.000 de forma indirecta —transportistas y otras empresas vinculadas al sector—. Cristóbal Gallego es presidente de San Miguel Arcángel, de Villanueva del Arzobispo: “Nos hemos reunido y se nos ha planteado una cuenta de resultados de 2013. Si el Ministerio de Industria aplica lo que tiene pensado, perderemos dinero. Por eso, aún no sabemos cómo acabará nuestro balance”. La situación es muy complicada porque producir electricidad con los subproductos de las almazaras puede causar daños irreparables a estas compañías. Por eso, algunas, como Hidrocantábrico, han tomado su decisión, que pasa por paralizar el sistema de cogeneración y ver si el Gobierno de España cambia de idea. Otras le dan vueltas porque hay plantilla y, también, créditos que amortizar, que se han de financiar con una fuente de negocio que antes era buena y que la normativa puede convertir en un auténtico desastre. Las plantas de cogeneración jiennenses —industrias en pueblos agrarios— están en Puente de Génave, Linares —en la Estación de Linares-Baeza—, Villanueva del Arzobispo, Jabalquinto y Baeza —en el Puente del Obispo—.
¿parar o continuar?. Los directivos estudian qué hacer. El director general de la Asociación Nacional de Extractoras de Aceite de Oliva de Orujo, Joaquín López, lo explica con claridad: “El problema radica en la retroactividad. La normativa del Gobierno fija el 13 de julio de 2013 como fecha de inicio del nuevo marco, pese a que aún hay un vacío legal y no sabemos cómo será”, afirma. Con lo que hay encima de la mesa, cada empresa reducirá sus ingresos entre un 25 y un 36%. El problema está en que, cuando se apruebe, se aplicará desde los megawatios que hayan introducido en la red desde el 13 de julio de 2013 en adelante. Por eso, muchas estudian qué hacer.
“Una planta de cogeneración con una capacidad de 10 megawatios por hora tendría una facturación de 6,6 millones de euros en estos 7 meses. Si se aprueba lo que hay encima de la mesa, tendría que devolver unos 2 millones debido a la retroactividad”, afirma Joaquín López. De ahí que Hidrocantábrico ya esté parada y otros estudien seguir sus pasos si no existe una modificación. ANEO no duda en señalar que muchas compañías tendrían que hacer frente a indemnizaciones millonarias.
En este triste panorama surge una incertidumbre más: quién seca el alperujo que sale de las aceiteras. A las de cogeneración ya no les interesa poner en marcha la turbina. Y las que lo hacen a través de hornos —el sistema tradicional— pronto también tendrán problemas con los certificados ambientales que regulan la emisión de partículas.