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sábado, 10 diciembre 2016
17:40
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URGENTE

Una vida larga depende del destino. Una vida plena depende de uno mismo”.

Noel Claraso dijo que hay dos tipos de virtudes, las que te hacen ganar el cielo y las que te hacen ganar la tierra. Joaquín Palacios Zamora ganó algo más: el cariño y el afecto de las personas. Complicado y fácil explicar la vida de mi padre. Un magnífico ser que vivió una bella vida. Cuantificar la sabiduría de mi querido padre es más difícil aún. Ahora que no está físicamente, es cuando su legado tiene que florecer.

En un olivo, trabajándolo, fue cuando comenzó su otra vida, el Jueves Santo. Católico y buena persona, algo complicado hoy en día. Parte de él está en mí. Su esencia y la de mi madre serán decisivas.

Ahora las lágrimas inundan mis pensamientos porque él se fue. No entiendo el sentido de la vida, tampoco qué hacemos aquí. Joaquín, estés donde estés, siempre guardaré tus sentimientos.

Lamento no haber sido mejor hijo. Sé que él me quiso y que me entendía. Cuidaré con mimo sus ideas y pensamientos. Llevaré a cabo su legado. Y siempre guardaré con celo sus sentimientos. Este hombre era único, una persona inteligente. La muerte es parte de esta vida y él ya falleció; no está con nosotros.

Joaquín, te anhelo y te recuerdo cada día. No sé por qué pasó así, pero pasó. Lamento demasiadas locuras cometidas. Siempre estuviste muy cerca de mí y eso jamás será borrado por nadie. Cuando consiga descifrar tu inteligencia, será cuando la mía esté preparada. Seré tus manos y tus ojos, papá. Tengo grabado en mi memoria todo lo que vivimos.

Siento pena al ver que todo el mundo se olvidó de ti. Pero no tengo dudas de que nunca jamás se me olvidará todo.

Joaquín, tendrás el reconocimiento que mereces. Tendrás una calle o una plaza que llevará tu nombre, porque eso no es nada para lo que se merece Joaquín. Con o sin ayuda conseguiré que seas alguien importante (realmente lo eres, pero la gente se olvida demasiado pronto). Bueno, ya me dio el pésame el presidente del Gobierno. Ya es algo.

Padre, cuidaré de todo lo que tú querías y esté donde esté seguiré tus ideas. Expresar un dolor no puedo hacerlo. Sí que puedo expresar lo que tú me enseñaste. Atentamente, tu hijo. Gregorio Palacios.