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jueves, 23 mayo 2019
03:27
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URGENTE

No había momento que no nos viéramos por la calle y se cruzara de acera, si era menester, para saludar. Estrechaba la mano con fuerza, como hacen los amigos de verdad. Siempre preocupado por sus semejantes y, como no, con la historia de la tauromaquia, en especial la de su Ciudad de las Minas, en su mente. Una gran pasión que le sirvió para dejar su impronta en forma de libros, donde recoge las aventuras y desventuras del toreo. Un abrazo allá donde estés.