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Adiós a un hijo predilecto de Villanueva del Arzobispo

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19/10/2016
 Por Manuel López Fernández Cronista Oficial de Villanueva del Arzobispo
Por Manuel López Fernández Cronista Oficial de Villanueva del Arzobispo

Miguel falleció en Madrid, en los días finales de julio. El día anterior, por esos motivos ocultos de la vida y muerte, su hermana Antonia —locutora en la antigua emisora y referente cultural— había muerto en Jaén. Antonia fue enterrada en Villanueva por la mañana y Miguel por la tarde.

Se cumplieron los deseos de Miguel de descansar el sueño eterno en su pueblo natal y que su féretro parase en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta. Allí se leyó su poema: “Cuando triste y fatigado/ del duro peregrinar/ por la oscura noche incierta/ me llame el Padre a su lado/ sal Tú a esperarme/ Señora del Olivar”. El superior de los trinitarios rezó un responso, continuando el féretro hasta la iglesia de la Vera-Cruz, donde se ofició el funeral, por parte del párroco, ante el patrón de la localidad, el Cristo de la Vera-Cruz. Como despedida se leyó el poema escrito por Miguel, “Mi testamento,” y Víctor Ruiz interpretó con violonchelo “El Canto de los pájaros” de Pau Casals.

Miguel fue nombrado Hijo Predilecto de Villanueva en el pleno del 2 de febrero del 2001, por unanimidad de los grupos políticos, PSOE y PP, tras la petición de los diversos colectivos culturales y religiosos. Nació en el seno de una familia modesta, abogado y escritor, padre de dos hijos a los que supo trasmitir su amor por Villanueva. Obtuvo el Premio Nacional de Investigación Sindical y, en Linares, desarrolló una intensa actividad profesional y cultural. Posterioremente, se trasladó a Madrid. La otra vocación de Miguel fue la literatura. De hecho, pregonó la Semana Santa en ciudades como Úbeda, Linares, Santisteban... En Villanueva, fue el promotor de la Primera Fiesta del Aceite, el año 1961, que divulgó posteriormente en una publicación conmemorativa.

Pregonó la Semana Santa local en los años 1957, 1965 y 1993; el Pregón del Corpus en 1980 y el de los XXV Años de la Coronación Canónica de la Virgen de la Fuensanta, en 1981. En 1996, con motivo del VI Centenario del nacimiento como villa de esta localidad, escribió un texto “Recorrido Histórico Literario”, que fue leído en el pórtico de la Iglesia de San Andrés. “Tu nombramiento como Hijo Predilecto, concedió alas a tu inquietud literaria: Publicaste los libros “ ...apenas el recuerdo” una evocación de las costumbres, y paisaje de la localidad en los años 50 y “ De otoños y otros atardeceres”, libro de poemas, en donde reflejas tu lirismo y pasión por Villanueva; conjuntamente escribimos, el libro” 400 años de la Cofradía de Jesús Nazareno” y continuaste con textos para todos los acontecimientos —conmemorativos culturales— de la localidad, “La Fuente encendida”, obra teatral sobre el milagro de la reina mora, representado en las Cuatro Villas, por el grupo “Cristo Vive”. “Anochecer en la Puerta de la Umbría”, textos leídos con motivo del IV Centenario de la Cofradía de Jesús Nazareno”; “Sembrador a lo divino”, texto sobre la vida, muerte y beatificación de Francisco López Navarrete, ofreciste la “Exaltación a la Virgen de la Amargura”, colaboraste en todas las publicaciones locales, con intensidad y pasión en la revista “La Moraleja”... y donaste tu rica y amplia biblioteca a la localidad.

Maestro, amigo, modelo de entrega y pasión por Villanueva del Arzobispo, aquí quisiste, como tu hijo Miguel, reposar para siempre.

Evocaré en tus llegadas a la localidad el recorrido iniciado con la visita al cementerio y que finalizaba en el Santuario de la Fuensanta; no faltaba la visita a la Plaza Mayor y a tus dos lugares de sueños: la Puerta de la Umbría y la Plaza del convento de Santa Ana. Cuando podías, recorrías la Sierra de las Villas, en compañía de José Sánchez, José Pérez y tu hijo. Miles de recuerdos, conversaciones y proyectos que guardaré eternamente en la memoria, junto a tus escritos y correspondencia. Miguel has sido sembrador permanente de nuestros lugares y hechos más queridos. La semilla será fructífera para mantener tu nombre y tu labor en la memoria de las actuales y futuras generaciones.