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Espeluy, ejemplo de patrimonio histórico dentro de la naturaleza

El municipio cuenta con un importante legado que proviene de la época prehistórica
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14/03/2019

El municipio de Espeluy, que cuenta con 666 habitantes, tiene un importante legado de época prehistórica. Así, el centro oeste de la Comarca de La Campiña cuenta con una extensión de 26 kilómetros cuadrados que atesora grandes recuerdos y asentamientos entre los que destaca el de Las Tiesas, un poblado del III milenio antes de Cristo, que cuenta con restos de cabañas y de su forma de vida que atestiguan su actividad metalúrgica. Por tanto, el municipio ostenta un gran patrimonio histórico que sabe aprovechar a su vez el paraje natural con el que cuenta. Entre sus paisajes destaca el Paraje Santa Ana, donde se encuentran una de las mayores reservas de encinar dentro de la comunidad andaluza, con cerca de 1.000 ejemplares.

Dentro del espacio monumental, el castillo de Espeluy es uno de los principales puntos históricos, ya que era uno de los apartados claves de control sobre el Guadalquivir y el Guadalimar.

El origen del mismo se remonta, al parecer, a la época califal, aunque se destruyó por ordenes de Fernando III a lo largo del primer tercio de siglo XIII. A finales de este mismo siglo y principios del siguiente se volvió a construir ya bajo el poder del cristianismo.

Además del castillo, dos iglesias, la de Santa Catalina y la de la Inmaculada Concepción completan la mayor parte del aspecto arquitectónico que fortalece al municipio y que consigue poner en valor su nombre entre los turistas. Pero no solo son importantes sus monumentos, las fiestas son una forma perfecta de cerrar el círculo para ofrecer un turismo de gran interés, puesto que estos días festivos son un ejemplo de tradición y costumbres dentro del municipio. Entre ellos destaca la que se celebra en honor a la patrona, Santa Catalina, que tiene lugar cada 25 de noviembre con un importante carácter femenino. Además, la de su patrón, San Gregorio Nacianceno, la más antigua y que transcurre el primer fin de semana de mayo, en la que se venera su imagen.

El castillo era un punto clave de control sobre el río Guadalquivir y el Guadalimar