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sábado, 15 diciembre 2018
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URGENTE

“Jaén nunca me ha fallado y, esta vez, me toca dar la talla”

Manu Sánchez
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Es un rostro conocido de Canal Sur, pero su humor recorre toda España. Hoy aterriza en el Museo Íbero para presentar, a las 18:00 horas, su libro Surnormal profundo. No se irá hasta el viernes, cuando en el Infanta Leonor interprete El buen dictador, a las 21:00 horas

—¿En qué momento decide escribir Surnomal profundo?

—Surgió por una propuesta de la editorial después de tres temporadas en La ventana de Andalucía, de Cadena SER. Allí aplico lo que llamo “la otra cara de la fórmula”. Llevo 15 años sobre escenarios y ante las cámaras entreteniendo al personal. El humor es mi trabajo y pasión, y con él me gusta meter el dedo en la llaga y molestar al poderoso. En la radio me propusieron hacer opinión desde el humor, un giro de tuerca a lo que yo estaba acostumbrado. Después de tres años me ofrecieron este proyecto, que recoge más de un 60% de material inédito con ampliaciones informativas.

—¿La fórmula escrita respeta fielmente su línea de humor?

—Me gusta contar historias, bien sea a través del teatro, de la televisión, la radio o los libros. Cada formato tiene unas necesidades. En este caso, he tenido más extensión para contar con más detalle cosas que en radio, por tiempo, no podía. Así, he podido contextualizar algunos temas. Me dicen muchos lectores que, cuando lo leen, parecen que me oyen.

—Lo presenta hoy en el Museo Íbero. ¿Por qué ese escenario?

—Me apasiona el proyecto del Museo Íbero de Jaén. Además, aprovecho que está de estreno. Desde que conocí este proyecto me pareció algo muy apropiado que lleva a Jaén en la dirección de lo que necesita, de contar sus raíces y su historia. Es una forma de saber querernos y trabajar la autoestima. Es un espacio con mucha modernidad. Fue nuestra primera opción y, al llamar a sus puertas, temíamos que nos dijeran que no porque, evidentemente, el libro no va sobre arte íbero. Por eso, estoy eternamente agradecidos a ellos. Estoy encantado con presentar el libro en Jaén y, hacerlo en ese museo, es para mí un auténtico regalazo. Me siento muy privilegiado.

—El prólogo es de Risto Mejide. ¿Fue una propuesta editorial o personal?

—Fue una propuesta mía que la editorial recibió con mucha alegría. Risto y yo somos muy amigos, pero es una amistad real. Me agradeció que pensará en él, y lo hice porque en el libro hablo del sur y de desigualdades e igualdades. Me apetecía que el prólogo lo escribiera alguien que no fuera andaluz porque esto no va de cuestiones de fronteras políticas. Además, que sea catalán me pareció mejor porque, además, en el libro hay algunas conversaciones con él sobre el independentismo, tema del que no opinamos igual. Risto es un tipo brillante. No sé si piensa mejor que escribe o escribe mejor que piensa. Pero es un gran “surnormal” porque es un enamorado de esta tierra.

—No se moverá mucho de la ciudad porque, aprovechando su paso, se sube por primera vez a las tablas del Infanta Leonor para estrenar El buen dictador...

—Sí, Cierro la trilogía teatral El rey solo. Mi reino por un puchero y El último santo, pero no esto no va de partes, sino una presentación de la monarquía en una obra, otra de la iglesia en la siguiente y ahora es el turno del Estado. Estamos en un momento político en el que parece que todos los días se está quedando una buena tarde para una tercera guerra mundial. Me apetecía hincarle el diente a esta obra donde creo que es buen momento para pegarle un tirón de orejas a los votantes ya que, con cantos de sirenas, nos están llevando a anomalías históricas como el gobierno de Trump, la ultraderecha en Europa, el Brexit en un sitio tan cabal como Reino Unido... Estos temas se tratan en El buen dictador de una forma original. Siempre que tengo la suerte de pasar por Jaén —y me busco excusas para hacerlo— contamos las funciones por lleno. Esta ciudad no me falla.

—Esta tierra cuenta con cómicos como David Navarro o Santi Rodríguez. ¿Está el listón alto para hacer reír al público?

—Me encanta David Navarro, pero por Santi tengo devoción absoluta. Lo admiro mucho, es uno de mis grandes amigos, además de un referente. Él es uno de mis padres en la comedia. Espero que no se enfade por desvelar que es un poquito mayor que yo. Tengo la suerte de recorrer Andalucía por mi trabajo y a veces preguntan si es más difícil hacer humor aquí que en Almería, Cádiz o Huelva. Yo no lo creo. El humor es algo universal, un sistema de supervivencia y una forma de revelarse contra los poderosos. Mi experiencia es que, cuando vengo a esta ciudad, me llevo el regalazo del “entradas agotadas”. Cada lugar tiene sus cosas populares, pero la comedia es de todos. No compro ninguna pelea entre la parte oriental y occidental de Andalucía.

—¿Qué es lo más ridículo que le ha pasado en una actuación?

—Me he curtido mucho en el directo y creo que me ha pasado casi de todo. Por ejemplo, en una actuación, un señor descubrió a su mujer con su amante entre el público. Eso quiere decir que, al menos, los tres tenían gustos comunes. En otra ocasión, me parece que fue en el Auditorio de Estepona, estábamos representando El último santo y llevábamos humo. Saltó la alarma de incendios del teatro y la gente se pensó que formaba parte del espectáculo y se reía. Así que, este viernes, si alguien escucha “evacuen la sala”... ¡corran! No será un simulacro.