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URGENTE

Un Veneno irresistible

La Iruela acoge la primera cita musical de agosto del programa Noches de Palacio
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06/08/2018
  • SINTONÍAS ESPECIALES. Kiko Veneno canta a los pies del Castillo de La Iruela.
    SINTONÍAS ESPECIALES. Kiko Veneno canta a los pies del Castillo de La Iruela.

H ay quienes creerán que la actuación de Kiko Veneno en La Iruela fue un concierto más dentro de la apuesta cultural que recoge Noches de Palacio, promovida por la Diputación para la provincia de Jaén, pero se equivocan. Poder asistir a un espectáculo de un artista que ha dejado canciones que forman parte de la historia musical de España junto con colegas como Raimundo Amador, el mismo que propuso coger estrofas de Lorca para ponerles música flamenca que se materializó en La Leyenda del tiempo de Camarón, que marcaría el rumbo del arte flamenco para siempre, y que fue testigo indiscutible de La Movida, hacen que poder ser parte de una cita de tal índole se convierta, como poco, en un momento exclusivo para la vida de los aficionados a la buena música.

Y fue íntimo en toda su esencia, ya que el artista llegó armado con tan solo dos de sus guitarras para desprender todo el “veneno” musical que lleva por dentro, pero no del que hace daño, sino el que provoca que se le “eche de menos” cuando se va, como canta él propio músico en uno de sus éxitos. Llegó para repasarlos, los más conocidos y otros que, a priori, no parecían tan usuales, pero que el público tarareó de principio a fin.

Pero si al espectáculo le faltaba algún detalle para brillar, el entorno hizo que lo allí vivido quede para el recuerdo. Kiko Veneno cantó y tocó, como mejor sabe, pero además lo hizo a los pies del Castillo de la Iruela y no le faltó ni un detalle puesto que algún espectador pudo fotografiar a su artista con alguna cabra montesa que pasaba por allí porque, la música a Kiko Veneno, le fluye natural como lo fue su concierto a las faldas de Sierra de Cazorla. Pero si para los que asistieron la cita fue especial, también lo fue para el propio artista, que quedó encandilado con el Castillo y su municipio, que conoce bien, y ya había expresado su deseo de actuar en él en alguna ocasión. “Fue un espectáculo muy personal del que nos hizo cómplices desde el principio y que provocó una estampa irrepetible”, aseguró José Antonio Olivares, alcalde de La Iruela y asistente al concierto de Kiko Veneno, un artista que navega entre el flamenco y el blues, al que pocas definiciones le hacen justicia y para el que solo sirve dejarse llevar por sus melodías. La próxima cita musical será en Castillo de Locubín con los Planetas el día 10 y Danza Invisible el 11.