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viernes, 23 febrero 2018
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URGENTE

“Mi gran pasión es el Carnaval”

El quesadeño Miguel Vílchez se cuela en la segunda semifinal del Carnaval de Cádiz
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—¿Es el único jiennense que participa en la segunda semifinal del Carnaval de Cádiz?

—Así es. De hecho, creo que nunca había llegado ningún jiennense a una semifinal.

—¿Por qué motivo decidió irse a vivir a Cádiz?

—Fue una locura. Desde pequeño, siempre me ha gustado el Carnaval. Lo aprendí de mi madre, que también disfrutaba de esta fiesta. La chirigota del Cascana, que es con la que participo, me encantaba desde que era un niño. Tenía verdadera devoción por ella. Me buscaba hasta los mismos disfraces que, cada año, llevaban sus componentes. Con 14 años contacté con ellos para hacerles una página web. Ellos se reían porque a mí me gustaba la chirigota siendo de Jaén. Al año, me invitaron a una actuación. Cuando regresé a Quesada, no dejaba de pensar en esa experiencia de estar en el Teatro Falla. Así que, con 16 años, decidí irme a vivir a Cádiz.

—¿Cómo alguien tan joven encauza ese estilo de vida?

—Al principio viví en una peña. ¡Hasta me duchaba en la playa! Hice muchos sacrificios solo por estar en Cádiz. Pero logré mi sueño de formar parte de esta chirigota, en la que llevo ocho años. Este año hemos caído de pie y nos hemos colado en las semifinales.

—¿Cómo llevaron sus padres este cambio?

—Ellos confiaban mucho en mí. Nunca he sido un niño problemático, pero sí que estaban preocupados. Mi madre me llamaba todos los días. Les demostré que podía hacerlo. Actualmente, tengo 26 años y trabajo por mi cuenta llevando una tienda de camisetas.

—¿Cómo está viviendo este momento artístico?

—El un orgullo muy grande. Siempre nos quedábamos en cuartos de final o preliminares.

—¿De qué temas cantan?

—Llevamos la comparsa Cai de miarma (7,20). Hablamos del peaje que divide a los gaditanos de los sevillanos. No hacemos crítica, pero sí que nos reímos de cómo la gente de Sevilla habla de los de Cádiz y luego vienen al Carnaval y al revés, de cómo los gaditanos hacen lo mismo y luego van a la Feria de Sevilla. Al final concluimos diciendo que para qué criticarnos si somos todos andaluces y hermanos.

—Hablan también sobre la discapacidad, ¿verdad?

—Así es. Entre los integrantes de la agrupación contamos con dos personas discapacitadas. En cuartos de final le cantamos un pasodoble que, además, se convirtió en un vídeo viral. El caso es que ambos están en silla de ruedas y uno de ellos sufre una parálisis corporal. No les dijimos nada y fue una sorpresa para los dos. Ellos nos acompañan a todas nuestras actuaciones y, además, tenemos muy claro que si el lugar al que quieren que vayamos a actuar no está adaptado para que ellos puedan venir con, por ejemplo, una rampa, no vamos. Es una forma de hacer una crítica y poner nuestro granito de arena para que vivamos todos en un mundo con las mismas posibilidades.

—¿Cómo se lo pasan ellos en el escenario?

—¡Realmente genial! Son discapacitados, pero no venden su pena. Todo lo contrario. Se lo toman con humor y hacen bromas sobre ellos mismos. A ellos les da la vida cantar y hacer reír al público. Hay una letra que dice: “Desde Cádiz a Sevilla” y ellos contestan: “Nosotros hemos venido andando”. Tienen muchas ganas de vivir y de ser felices.

—¿Echa de menos su tierra?

—Voy siempre que puedo. Estuve allí en Navidad. También paso por Quesada en agosto para ir a la feria.

—¿Se animaría a participar en el Carnaval de Jaén?

—Mis comienzos fueron en el Carnaval de mi Quesada. Salía al escenario de la plaza del pueblo, disfrazado de la chirigota del Cascana. Eran mis ídolos. Ahora, las bases del Carnaval de Cádiz estipulan que, hasta no acabar el concurso gaditano, no se pueden participar en otros. Es una regla que tenemos que respetar.