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miércoles, 14 noviembre 2018
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URGENTE

Juan Francisco Casas: “Ha sido mi año más prolífico”

Galerías y ferias de arte de Sao Paulo, París y Nueva York son solo algunos de los escenarios en los que la obra de Juan Francisco Casas se ha visto en los últimos meses; si se cuenta desde que empezara su trayectoria hace ya más de quince años, este listado es interminable. No es, de esta manera, exagerado presentarlo como uno de los artistas más internacionales y con más éxito de esta tierra. Y ahora, como reconoce, es la primera vez que expondrá como profesional aquí en su tierra. La Carolina acoge Jomsuitjom, la vuelta al “hogar, dulce hogar” de un artista que puso su nombre en boca de todos con sus dibujos hiperrealistas en bolígrafo azul. Esta faceta, al igual que otros caminos expresivos, se podrán conocer y disfrutar hasta el 9 de julio en el Centro Cultural de la capital de las Nuevas Poblaciones.

—Este sábado inaugura en La Carolina, ¿cómo ha hecho la selección de obras? ¿Es un recorrido por su trayectoria?

—La gran mayoría están realizadas en el último año y forman parte de las exposiciones de Nueva York, Roma y Madrid. Además, por exponer aquí en el pueblo y tener un cierto punto de retrospectiva, he querido traer obras que llevaba tiempo sin mostrar, como algunos óleos, y otros trabajos nuevos que todavía no se han expuesto. Sí quería que, si no puedo mostrar toda mi carrera, que son ya muchos años, fuera un buen resumen.

—Nueva York, Roma, Brasil... Y ahora vuelve a La Carolina, a “casa”, ¿es especial esta exposición?

—Es la primera vez que expongo. He hecho algo antes, pero, como profesional, es la primera. Y la verdad es que sí hace ilusión, tiene un punto entrañable volver al hogar. Por eso se llama así, Jomsuitjom, un juego con Home, sweet home.

—Expondrá en el nuevo Centro Cultural de La Carolina, que ha dado más “vida”, más propuestas artísticas para esta zona.

—Sí, pero, sobre todo, de una calidad indiscutible. Las dos o tres exposiciones que he tenido la oportunidad de ver eran muy buenas, como la de Miguel Scheroff y la última de fotografía de la Catedral; así como una colectiva que se hizo para su inauguración con un nivel internacional muy serio. Reconozco otro interés, un salto de calidad; ya no hablamos de arte amateur, sino de profesionales consagrados.

—Desde que abriera 2016 en Roma, ¿cómo han sido estos últimos meses?

—Una locura, el año más prolífico de mi carrera. He hecho cinco exposiciones individuales y cerca de veinte colectivas. He estado en ferias de todos lados, museos y galerías de tres o cuatro continentes. Todo muy intenso, pero estoy muy contento.

—El mercado internacional es imprescindible, ¿no?

—Siempre he vendido mucho fuera y, por eso, no noté mucho la crisis. Al fin y al cabo, si no es en un lado, es en otro; capeas cambiando de lugar. En España sigue todo igual, esperemos que vaya reactivándose, pero tampoco encontramos un interés de instituciones, ni un coleccionismo muy serio que permita que un artista pueda vivir solo del mercado español, por lo que hay que salir de aquí.

—En Andalucía queda todavía mucho para que el mercado se equipare con el resto. Hace unos días, Ydáñez decía en una entrevista que “pintar en Andalucía es pasar hambre”.

—Lo que dice Ydáñez es totalmente esclarecedor sobre lo que está pasando aquí. No hay visos de que la situación vaya a cambiar para nada; no hay interés ni apoyo, hay que buscarse la vida fuera, como él lo ha hecho desde hace tantísimos años. Aquí no hay coleccionismo y no es ni porque ni Jaén ni Andalucía en general sean regiones especialmente pobres, que no haya nadie con dinero para comprar arte; este tiene el precio más reducido del que pensamos. Todos no tenemos precio de Picasso, hay para todos los públicos.

—Es cuestión más de interés que de economía, ¿no?

—Lo de la economía es relativo. Se puede comprar una obra de arte de un ilustrador estupendo de La Carolina, por ejemplo, por cien euros. No hablamos de una barbaridad. No podrás comprar arte contemporáneo de primera, son otros precios, pero sí hay que tener interés. Adquirir arte requiere dinero, evidentemente, porque nosotros también pagamos alquiler; vivimos de esto y comemos tres veces al día. Somos unos despilfarradores (bromea).

—Tras el “boom” del dibujo hiperrealista con boli, ha investigado en otros campos, con nuevos materiales.

—Siempre he probado otras cosas, empecé, de hecho, con el óleo y nunca lo he dejado; ahora para esta exposición he traído una obra de vídeo, la primera vez que hago una; en Roma también hice un mural; me gusta probar. La repercusión mediática llegó con la novedad del bolígrafo azul, coincidió en la época de Roma, en 2007, y sigue llamando la atención, pero me gusta investigar por otros lados.