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URGENTE

“El mundo sinfónico forma parte de Cuba”

Noche mágica para viajar a través de países y sonidos
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27/05/2019
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—¿Cómo se encuentra tras su vuelta a la ciudad?

—Muy contento, puesto que es la segunda vez que venimos. Estuvimos en 2015 en este mismo festival, dimos un concierto en este auditorio y me he encontrado con una sala rejuvenecida y creo que es muy importante para todos los espectáculos y para el festival tener una sala de esta calidad.

—Es director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. ¿Desde cuándo?

—Desde el año 2004. Hace ya quince años que estoy trabajando con ella. Primero trabajé junto al maestro Leo Brouwer como director asistente y ahora soy director titular, como dije, desde hace quince años.

—La Orquesta Sinfónica Nacional es, sin discusión, la primera orquesta de Cuba. Pero, ¿podría decir qué lugar ocupa esta en el conjunto de las orquestas hispanoamericanas?

—Esta agrupación fue fundada en 1929, o sea que ya tiene en realidad más de sesenta años. Paradójicamente fue dirigida por un español, Pedro Sanjuán, y a partir de ahí es una orquesta que, por su situación geográfica, ha tenido la visita de grandes artistas, ya que Cuba, al estar en el centro, era un lugar al que todos los grandes directores o concertistas que iban o venían del sur al norte de América pasaban siempre. Es una orquesta que está conformada por noventa músicos cubanos, todos salidos del Sistema de Enseñanza Técnica que hay en Cuba, y es una orquesta realmente un poquito carismática, como es el cubano. De hecho, el repertorio que traemos muestra realmente el desarrollo que ha tenido la música en Cuba desde los siglos XVI o XVII, hasta la actualidad. Y es una orquesta que toca cerca de 44 conciertos al año y siempre tiene entre 10 y 12 directores invitados que vienen del extranjero a trabajar, así como algunos importantes solistas también. Es la primera institución de la música en Cuba; no obstante, además de nuestra orquesta existen seis más, lo que yo creo es bastante para una isla como la nuestra. Y realmente, el mundo sinfónico tiene una presencia muy importante en las salas de conciertos cubanas.

—Es, por tanto, una gran embajadora de la música cubana.

—Por supuesto que lo es, y además siempre estamos en función de dialogar, de confraternizar, de intercambiar con otros países, pues un rasgo importante de la música es que tiene un solo idioma, y al final todos nos entendemos perfectamente bien y yo creo que el músico es verdaderamente alguien con características interpersonales. Cualquier persona va a algún lugar y, en un momento, en veinte minutos, sin ser amigo de alguien, están hablando un idioma común.

—Dentro del programa propuesto por la Orquesta de Cuba se plantean, por así decirlo, tres homenajes. Uno es a la música de Cuba: obras de Carlos Fariñas, Joaquín Clerch, Guido López Gavilán, Alejandro García Caturla...

—En efecto, López Gavilán, por ejemplo, fue mi maestro y es uno de los compositores y directores de orquesta más importantes que tenemos ahora en Cuba. Y vamos a hacerle una obra de un género “bailable” que se llama “Guaguancó”, que realmente siempre tiene una gran expectativa porque es una obra muy fuerte, donde la gente se entusiasma y hay veces en las que el público hasta baila, y nosotros encantados, porque a mí me encanta interaccionar con el público.

——Se pueden distinguir dos “estéticas” en estos compositores cubanos. Una más vanguardista, representada por Fariñas y Clerch, y otra más clásica y apegada al folclore en López Gavilán y García Caurla.

—Realmente hemos querido hacer un recorrido por la música iberoamericana. Y lo que no es menos cierto es que tenemos raíces españolas y por eso nuestra música está enraizada con ella. Y, de hecho, otro homenaje es a los 100 años de “El sombrero de tres picos” de Falla. Y el tercer homenaje es a Silvio Rodríguez, al que consideramos uno de los artistas patrios más importantes de los siglos XX y XXI, y nos sentimos muy honrados de que haya querido venir con nosotros acompañándonos en la gira por los 60 años de la orquesta; y va a interpretar cinco canciones emblemáticas de toda su carrera y, bueno, siempre de acuerdo con lo que haga el público. En Bilbao cantó ocho.

—¿Cantará aquí nueve?

—Aquí eso puede pasar, porque conocemos que el público andaluz es de sangre más caliente.

—¿De quiénes son los arreglos de estas obras?

—Son de un pianista que viene con él, Jorge Aragón, que ha venido acompañándolo en los últimos tiempos en sus recitales. Y quisiera agradecer, sobre todo, a Diego Martínez, que es una persona sumamente sensible e inteligente, que ha estado siempre presente en los intercambios con Cuba, incluso viajando allí para organizar la gira. Y yo le agradezco que haya confiado en nosotros para esta serie de conciertos.

—¿Y la acogida del público?

—No ha podido ser mejor. En Bilbao fue un gran éxito y aquí en Úbeda sabemos que, pese a realizarse en un recinto de amplia cabida como es su plaza de toros, las entradas se agotaron. Esperamos que discurra igual el resto de la gira.

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