Actualizado
lunes, 20 noviembre 2017
20:10
h
URGENTE

Un espectáculo repleto de sensaciones, esencia de la Pasión en Alcalá

Teatro en la calle. Esa es la realidad de la Hermandad del Ecce-Homo y Jesús en la Columna, un colectivo que condensa la esencia de la Pasión en Alcalá la Real. Con unos orígenes antiquísimos que se remontan, al menos, al siglo XVI, la cofradía destaca por los pasos, vistosas representaciones en plena calle el Jueves Santo por la noche y, sobre todo, el Vier- nes Santo por la mañana.

La hermandad, aparte de sus imágenes, cuenta con una idiosincrasia propia en la que sobresalen los rostrillos —máscaras— y los coloristas atuendos de los romanos, los sayones, los judíos y el Buen y el Mal Ladrón. Igualmente son señeros los instrumentos, trompetas de hojalata y tambores roncos. Los pasos son una reminiscencia de los autos religiosos, basados en episodios de las Sagradas Escrituras. Las representaciones, que suelen escenificarse en las intersecciones de las calles del casco antiguo, son un repaso lineal del proceso que llevó a Jesús hasta el Calvario. Las piezas, acompañadas de pregones entonados por hermanos ataviados con traje y sombrero, concluyen con el arrepentimiento de Juillas —Judas— después de traicionar a Cristo. Ese momento se produce a solo unos metros de la iglesia de Consolación, punto de salida y llegada del desfile. En la procesión también se muestran las imágenes, entre las que destaca el cuadro del Ecce-Homo. Los personajes del colectivo interactúan con los discípulos, pertenecientes a la también veterana Cofradía de los Apóstoles.

La hermana mayor, María del Carmen Vega, destaca el arraigo de la Hermandad del Ecce-Homo, de la que su familia es claro ejemplo pues, desde hace varias generaciones, representa el papel de capitán de los judíos. “El Ecce-Homo es lo mejor, una cosa muy grande que no puede explicarse con palabras”, detalla la alcalaína en referencia a la tradición de que hermanos mayordomos custodien, durante todo un año, las imágenes. La elección de los agraciados se hace en un peculiar sorteo en el que un papel introducido en una bola decide quién tendrá el honor de albergar en casa al Ecce-Homo y las otras representaciones de la Pasión. “Es una emoción inmensa alojar al Señor en el mismo techo”, destaca Vega, quien anima a conocer la peculiar Semana Santa de Alcalá la Real.