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lunes, 20 mayo 2019
10:08
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URGENTE

Nubes y frío para la Resurrección

Nuestra Señora de la Paz sale a la calle radiante, llevada a costal por sus “hijos”

Los ubetenses se levantaron el Domingo de Resurrección mirando al cielo —como prácticamente había hecho desde el Miércoles Santo—. Estaba cubierto de nubes y era blanquecino, lo que hacía presagiar los peores augurios. No obstante, la junta directiva de la Real Cofradía de Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Paz emitió, a primera hora de la mañana, un comunicado en el que adelantaba su intención de esperar hasta las diez y media para tomar una decisión sobre sí podría salir a la calle o no. Todo, en un año muy especial para el representativo colectivo, Pues Nuestra Señora de la Paz salía por primera vez a costal.

Fiel a su cita, Jesús Resucitado era el foco de atención para los cofrades y los devotos, que se agolpaban tanto en la fachada del templo como en las calles aledañas al abrirse las puertas de San Nicolás. Mientras, la banda de cabecera y su guion empezaron a salir. Ya con el Resucitado en la calle, la Sociedad Filarmónica de Nuestra Señora de Gracia empezó a interpretar el himno de España. Tras Jesús Resucitado aparecieron el estandarte de Nuestra Señora de la Paz mujer, con traje negro y mantilla blanca, como manda la tradición en señal de alegría por la vuelta a la vida de Jesucristo.

En cuanto a Nuestra Señora de la Paz y su cortejo empezó a caminar por el interior del templo entre una nube de fotógrafos y cámaras. Por primera vez salía a costal. Se trata de un proyecto que arrancó en 2017 y en el que se ha invertido mucho esfuerzo, trabajo y, sobre todo, gran ilusión. Así, la hermandad estrenó parihuela realizada en Lucena (Córdoba), concretamente en el taller de Casa Paula. Además la Virgen de la Paz lució la primera fase de su manto nuevo, pues la idea es que los bordados del anterior, de color rojo, se pasen a la actual prenda.

Asimismo, este año se ha restaurado la imagen mariana, una labor ejecutada por el prestigioso imaginero cordobés Antonio Bernal. Para su primera salida a costal Nuestra Señora de la Paz vistió saya de tisú blanca bordada en aplicaciones con toca de sobremanto a juego, cedida para la ocasión por la familia Alvarado Carrasco, en honor al recientemente fallecido, Bartolomé Alvarado, autor de la talla. Por ello, en señal de luto la Señora portaba un rosario de filigrana cordobesa dorada con cuentas de negro azabache.

Sobre la una de la tarde, desde la Sacra Capilla de El Salvador partió el cortejo de la Real Archicofradía del Santísimo Sacramento, que recorrió la Plaza de Vázquez de Molina, ante la atenta mirada de cientos de creyentes.