Actualizado
viernes, 20 octubre 2017
16:52
h
URGENTE

De Hornos al cielo

El Castillo corona un pueblo orgullo del Tranco, el mayor pantano de la provincia
Ver comentarios

En los numerosos caminos del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, es inexcusable hacer una parada, mejor parada y fonda, en un hito crucial de nuestro andar viajero por esas hermosas tierras de la provincia. Hornos de Segura, con algo más de 700 habitantes, está asentado en un destacado escarpe de las rocas, de un entorno muy especial. Su caserío rematado por el Castillo define una línea en el cielo que no es fin de nada sino comienzo de un precioso enlace entre la tierra y el cielo. Su territorio enclavado totalmente en el Parque Natural es eminentemente forestal, sus pinares ocupan el 80% del término municipal. Su núcleo urbano, “peatonal” como así indica un llamativo cartel a la entrada del pueblo, carácter y ejemplo para otros, ha crecido sobre un gran peñasco y se conforma como mirador desde el que se disfruta de un inmenso paisaje de increíble belleza, donde domina y atrae el espejo mágico del Tranco. Sus orígenes están en el III milenio a.C. en la Edad del Cobre y se mantuvo ocupado en la Edad del Bronce, II milenio a.C., su nombre es de origen árabe, identificado como Fornus. Este pueblo serrano con aire medieval, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1985. Conquistado en 1239 por la Orden de Santiago, ésta construyó el actual Castillo, sobre la base musulmana. La puesta en valor que ha supuesto la Restauración del Castillo, dándole un uso, el Cosmolarium, Centro de divulgación de Astronomía y Planetario, es una razón más para que visitemos Hornos y disfrutemos de su tierra de día y su cielo de noche.

Se diría que este pueblo tiene vocación de modelo para ser pintado, por su corazón y su semblante, aunque es un reto plasmar en un cuadro tanta belleza. Hornos tiene en su territorio parajes idílicos, como La Platera o La Capellanía y otros más dinámicos por su excelente situación como son Cañada Morales o El Tranco. Con un importante carácter forestal y agrario, son auténticos remansos de paz y tranquilidad, donde se está desarrollando una interesante oferta turística de calidad en la que destacan sus casas rurales. Aunque no sea original, habría que decir “De Hornos al Cielo”, sobre todo porque en este caso no es marketing, es verdad.