Tercera sesión del juicio por los asesinatos de Almonte

La mujer y madre de los fallecidos: “Era celoso y controlador”

    12 sep 2017 / 11:41 H.

    Marianela Olmedo, mujer y madre de los fallecidos en el doble crimen de Almonte (Huelva) y que mantenía simultáneamente una relación sentimental con el único acusado por los hechos, F.J.M., aseguró que esta persona “era muy celosa y controladora” y que, precisamente, “los celos desaparecieron” tras los hechos. Durante su declaración como testigo, en la tercera sesión del juicio ante un jurado popular en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva, y visiblemente emocionada sobre todo cuando hablaba de su hija, precisó que desde que murieron, su vida “ha sido un auténtico calvario, no tengo vida”. En cuanto a la relación sentimental que mantenía con el acusado aseguró que le “controlaba en todo, no me podía reír ni hablar, y me decía como tenía que vestirme. Yo tenía carácter hasta que empecé con él”, señaló, indicando además que “le tenía celos a su marido y a otros compañeros, con los que no le gustaba que hablara”. Sobre las toallas halladas en la vivienda donde aparecieron los cadáveres y en las que se encontraron ADN del acusado, constituyendo la principal prueba en su contra, Marianela Olmedo las reconoció, y las ubicó en cada uno de los baños de la vivienda, indicando al respecto que las dejó “limpias y colocadas” justo antes de mudarse, entre el 4 y 5 de abril. “Siempre las lavaba juntas, según el color, en la lavadora con agua caliente, a 40 grados, y usaba detergente, lejía y otros productos”, precisó. A su vez, a preguntas de la defensa, reconoció que las relaciones sexuales con el acusado “eran casi a diario porque él lo quería así” y precisamente el día 6 de abril, justo el día que realizó la mudanza, “las mantuvieron en su coche a mediodía, desnudos y sin usar preservativos porque tomaba anticonceptivos”, pudiendo tener contacto con el semen. No obstante, tras ello, según recordó, se fue a la casa donde convivía con su marido y señaló que se duchó, tras recoger cajas de la mudanza, “sin lavarse antes ni nada” pero que se secó con su albornoz. Ese día “nunca toqué esas toallas”, remarcó. Por otro lado, el abuelo materno y suegro de los fallecidos en el doble crimen también declaró ayer en el juicio.