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domingo, 18 noviembre 2018
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URGENTE

El devenir del yacimiento en el tiempo

Desde el descubrimiento de los primeros restos arqueológicos en 1995 hasta la actualidad
  • CIVILIZACIONES. Vista de Marroquíes Bajos, zona arqueológica que recoge el legado histórico y patrimonial de la capital.
    CIVILIZACIONES. Vista de Marroquíes Bajos, zona arqueológica que recoge el legado histórico y patrimonial de la capital.

Del barrio más joven de la capital brota la esencia más característica de la historia jiennense. La zona de Marroquíes Bajos está en el barrio del Bulevar, en la zona norte de expansión de Jaén, y allí se realizaron unas mil intervenciones arqueológicas desde que, en 1995, surgieran los primeros restos. Se trata de una zona “única en el mundo” o, al menos, así lo cree la investigadora Concepción Martínez. Marroquíes Bajos alberga restos arqueológicos datados 3.000 años antes de esta era y, allí, se pueden rastrear las características de épocas como la eneolítica, calcolítica, romana, íbera, andalusí y baja Edad Media.

Pero, ¿qué problema hay con el yacimiento en la capital? A modo de ejemplo, cabe hacer hincapié en el parque arqueológico que la Junta de Andalucía iba a hacer en este entorno, así como las quejas del Ayuntamiento por el “retraso histórico” de este proyecto. De esta manera, Rosa Cárdenas, concejal de Servicios Técnicos Municipales, pidió explicaciones a la Junta por este motivo. Se trata de un tema que, a fin de cuentas, Cárdenas considera un “incumplimiento más con la ciudad en general y con el barrio de la Expansión Norte en particular”. “El Gobierno andaluz tiene pendiente y comprometida, desde 1996, la construcción de este parque arqueológico en el barrio”, afirmó la concejal en numerosas ocasiones. En esta misma línea, el Partido Socialista puso en valor los restos de este yacimiento, por lo que el candidato a la Alcaldía, Julio Millán, propuso intervenir ya en Marroquíes Bajos. “Desde el Ayuntamiento nunca se creyó en la potenciación de lo que puede ser esta zona”, puntualizó.

Asimismo, la preocupación de los ciudadanos también estuvo presente en las idas y venidas de Marroquíes Bajos. Hace poco más de tres meses, un vecino de Jaén, Juan Manuel Molina Valdés, se hizo con más de 1.800 firmas, que respaldaron su petición para que se investigue lo ocurrido en la zona arqueológica. ¿Qué dudas tiene este ciudadano? Él piensa que “hay delito en la ocultación y destrucción de la zona, un Bien de Interés Cultural (BIC)”. Por esta razón reclamó a la Fiscalía que analice si el crecimiento urbano de esta parte de la capital, que contó con la autorización del Ayuntamiento, está conforme a la ley y, por otra parte, si la Junta de Andalucía, encargada de velar por este patrimonio, cumplió con su obligación. La voz de alarma sobre este tema la dio el Grupo municipal de Izquierda Unida (IU), que avisó de la entrada de excavadoras en Marroquíes Bajos para la construcción de viviendas nuevas, destruyendo parte de ese pasado común que atesora la zona. Esto ocurrió en 1994, y, a partir de ese momento, se sucedieron una serie de acontecimientos en torno al yacimiento arqueológico.

El 2 de marzo de 1995, la Junta de Andalucía paralizó las obras de las primeras manzanas en construcción. Desde entonces, y hasta 2002, se suceden todas las intervenciones arqueológicas hasta sumar más de doscientas.

Hace poco más de un año, con la emisión de un documental de National Geographic, esta zona del patrimonio de la ciudad volvió a estar en boca de todos, puesto que, en el mismo, se vinculaba a Marroquíes Bajos con la Atlántida. Fue a partir de ahí cuando las administraciones retomaron conciencia de su valor.

LA JUNTA Y LA UNIVERSIDAD, JUNTAS EN EL ASUNTO DESDE EL AÑO 1999

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía firmó, en 1999, un convenio con la Universidad de Jaén para, unidas, fomentar el desarrollo de un proyecto de investigación y puesta en valor de la zona arqueológica. En este sentido, la institución universitaria se compromete con el desarrollo cultural de la zona arqueológica que, en definitiva, supone un valor de gran importancia para el patrimonio de la capital, que la haría compararse con otras ciudades como Córdoba o Granada.