Desperfectos en Las Infantas
La nueva estación llega con lluvia, frío, nieve y granizo, pero cambia los paisajes e ilusiona a los agricultores con la floración del olivar
Han sido 21 días para cambiar la primavera. Jaén es otra después de tres semanas de lluvia. La nueva estación entró ayer a las 17:15 horas y viene decidida a vestir de flores a la provincia. Durará 92 días y 18 horas. Terminará el 21 de junio. La primavera es clave para Jaén, ya que vale para dar riqueza a la provincia. Después de tres años de sequía, el panorama ha cambiado. La provincia es otra. Solo hay que ver el agua que brota del Ojo de Buey de la Fuente de la Peña, el salto de La Cimbarra de Aldeaquemada, el puente del Piélago de Linares, la Cueva del Agua de Quesada, el Borosa por el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas o cómo baja el Guadalquivir por decenas de municipios para constatar que esta primavera es distinta a la de los últimos tres años.
A los jiennenses hay varios asuntos que les preocupan y que no paran de hablar de ellos, como son el paro, el precio del aceite o la falta de lluvia. En cambio, este último, se ha solucionado en las últimas tres semanas. Y eso que ayer fue un día bastante complicado. La Agencia Estatal de Meteorología acertó de lleno en sus predicciones. Las comarcas de Cazorla y Segura se vistieron de blanco por la nieve, al igual que buena parte de las zonas más altas. La Pandera y el Almadén, por ejemplo, se veían nevados desde la capital. Hasta la propia ciudad de Jaén recibió algunos copos a primera hora de la tarde y pasadas las cinco —estos últimos fueron el prólogo de una gran granizada—, al igual que otros municipios que tampoco se lo esperaban, como es el caso de Baeza o Villacarrillo.
Las primeras horas de la primavera hicieron una sinopsis de lo que es esta estación. Tan pronto se veía el sol, como nevaba. Hacía viento y llovía y, a la par, en pocos minutos, el cielo se veía raso. No faltaron los granizos. Era como si la nueva estación quisiera hacer un repertorio de lo que puede deparar en los próximos 92 días en la provincia jiennense.
Las flores son dinero. Las precipitaciones y el aspecto que presenta la provincia auguran un estallido de la floración. No es una buena noticia para los alérgicos que, en cuanto que haga calor, comenzarán a notar las incidencias de elevados volúmenes de polen en el ambiente. En cambio, al campo sí que le da una gran esperanza. Después de tres años de sequía, los olivareros están locos porque escampe para salir a tratar el cultivo. Existen expectativas de una buena cosecha, aunque, por el momento, impera la prudencia. Sin embargo, muchos pensaban tratar los mínimo porque no había agua de lluvia ni para regar, por lo que su planteamiento era de gastar poco y ver lo que el cultivo podía ofrecer en forma de cosecha. En cambio, la lluvia ha dado la vuelta a este planteamiento, sobre todo, en los secanos, que llevan tres años de penuria y comienzan a ver luz.
“Los olivares tienen agua, pero no nutrientes. Hay que seguir con la poda y comenzar a abonar. Las precipitaciones han dejado claro que los agricultores que han mantenido cubierta vegetal son los que mejor rentabilizan el agua, ya que la retiene y evita que se les vaya el suelo debido a la erosión”, afirma el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), Cristóbal Cano. Además, continúa: “Iremos a la Comisión de Desembalses de abril con otra disposición. Nos vinimos en febrero con una reducción de las dotaciones de riego a la mitad. A estas alturas, tenemos más agua que el año pasado, por lo que confiamos en que se autorice un riego similar. Las perspectivas son buenas, pero no podemos lanzar las campanas al vuelo. Queda mucho. Es verdad que, si se trata bien el olivo, podemos tener una buena floración, pero eso no es sinónimo de buena cosecha. A veces, luego, las expectativas no se cumplen”. Por otro lado, el secretario general de COAG en Jaén, Juan Luis Ávila, añade: “Hay que vigilar mucho el repilo y otro tipo de hongos. No me atrevo a aventurarme en torno a la floración porque la lluvia llega tarde. Es verdad que ha caído bastante, pero dependerá mucho de la capacidad del olivar para recuperarse después de tres años de sequía. No obstante, las precipitaciones sí que han elevado el optimismo en los pueblos. La gente está deseando de salir al campo para tratar los árboles y ayudarlos a su desarrollo”.
dos días de tregua. Hoy y mañana no lloverá. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) anuncia una tregua de 48 horas, que se acabará el Viernes de Dolores, que volverá a ser pasado por agua. Ayer cayeron 5 litros en Andújar; 4, en Mengíbar y en Baeza, y el resto de la provincia no tuvo más de 2 o 3 litros por metro cuadrado. Además, el mercurio cayó por debajo de cero en algunas zonas de las sierras, mientras que Santa Elena (a las 7:10 horas) y Alcalá la Real (a las 7:30 horas) fueron los pueblos más fríos con 0 grados centígrados. No hay avisos ni para hoy ni para mañana en la provincia. Hará más frío. De hecho, se esperan mínimas de 1 y de 0 grados para hoy en la capital.
Los cofrades y, también, los hosteleros jiennenses están muy pendientes de las predicciones para la Semana Santa. Aún queda, pero las que se hacen para el Domingo de Ramos y para el Lunes Santo son poco favorables. La Aemet señala que existe un 95% de probabilidad de que llueva durante el primer día de procesiones, mientras que estima que la posibilidad será del 75% el Lunes Santo. Una vez más, está claro que nunca llueve a gusto de todos, aunque los jiennenses están ya en la cuarta semana consecutiva de lluvias, una situación muy poco habitual en la provincia. Después de tres meses de dura sequía, una acumulación de borrascas tan importante sorprende y a algunos también les empieza a cansar.
Los vecinos del Pago de San Miguel, en Las Infantas, lamentan los daños que han producido las lluvias en los caminos y en sus parcelas. Además, culpan a las obras del ferrocarril a las que acusan de desviar el cauce de agua habitual.