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viernes, 24 mayo 2019
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URGENTE

Casi un millar de jiennenses en el movimiento “scout”

El aprendizaje en valores y el amor a la naturaleza forman parte del ideario

Crear ciudadanos para construir un mundo mejor. Según Ángela Peña del Moral, presidenta de los “scout” de Jaén, este es el objetivo principal de los exploradores. Son 754 personas, entre niños y adultos, las que forman parte de la iniciativa que une diversión, aprendizaje y principios religiosos. “La fe es uno de nuestros pilares fuertes, pero es más importante ofrecer una educación rica en valores”, comenta, y añade: “No es solo catequesis, también se educa en el respeto, la igualdad y el cuidado de la naturaleza, para que puedan afrontar su vida de adultos”.

La Asociación Diocesana de Scouts Católicos cumple su vigésimo aniversario, aunque en Jaén ya existían grupos con anterioridad. El primero fue San Bartolomé, en la capital, y el segundo Torredelcampo. Poco a poco, los grupos se multiplicaron y, actualmente, hay nueve repartidos en la provincia. Rubén Gutiérrez Baeza, responsable de Comunicación y miembro activo, afirma que el escultismo se basa en la educación a través de la acción. Celebran varias actividades, culturales o deportivas, los sábados. Los campamentos son los actos más importantes, pues durante diez días conviven, aprenden y disfrutan en compañía de otros exploradores y aventureros. “Siempre tenemos en cuenta valores sociales de servicio y de darse a los demás”, cuenta Gutiérrez. Su lema, “Siempre listos para servir”; es la bandera que engloba todo el movimiento.

Las actividades son la prueba factible a las acciones prácticas del sentido cristiano, explican desde la organización, y cuentan que todo es altruista y los responsables no reciben ningún tipo de salario. “El único beneficio que conseguimos es personal”, dice Gutiérrez.

Después de dos décadas de acampadas y aprendizaje se han dado mucho casos de niños que han crecido dentro del grupo y ellos mismos se convierten en responsables. “Hay gente de todas las edades que se mantiene desde el principio de la formación, pero también hay mucha ‘sangre nueva’ y los veteranos dejan su testigo a las generaciones que vienen empujando con muchas ganas”, narra Gutiérrez. Él mismo comenzó en el grupo a los trece años y, como dicta un dicho entre sus miembros: “Una vez ‘scout’, siempre ‘scout”. “Si, verdaderamente, pica el gusanillo, es difícil desentenderse”, dice. Aun así comenta cómo el compromiso que exige ser parte del proyecto puede quitar tiempo de otras tareas. “Algunas personas, al empezar a estudiar o a trabajar, no pueden dedicarles las mismas horas que antes a las reuniones, que son semanales, o a la preparación de los campamentos y actividades”, declara. Las tomas de decisiones tienen lugar en los salones parroquiales, donde se hacen dinámicas, reflexiones y se elaboran los programas según la edad de los jóvenes exploradores, “siempre desde el juego”.

Sin embargo, tanto Gutiérrez como la presidenta, Peña del Moral, y los responsables reunidos para festejar su aniversario aseguran, rotundos, que su tarea es “muy satisfactoria”. “Ser ‘scout’ llena mucho. Deslomarse por hacer algo que a los chiquillos les gusta, más allá del teléfono móvil, la tableta y la consola, es un gran premio. Ver cómo se divierten y lo comparten”, afirma Gutiérrez. En su experiencia en los campamento cuenta cómo uno de los instantes más gratificantes es cuando “viene un chaval por la mañana a decir los buenos días y da un abrazo”. Como asegura, es la energía vital que los mueve.

Convivencia por el vigésimo aniversario

Los miembros de la Asociación Diocesana de Scouts Católicos de Jaén organizaron una cita para festejar los veinte años desde su creación. Una cincuenta personas se reunieron en una de las salas del Seminario de la capital del Santo Reino. A la una y media de la tarde se celebró una eucaristía y, a continuación, se inició una convivencia.

Monitores responsables, antiguos miembros o padres de jóvenes scout venidos de los diferentes puntos de la provincia compartieron sus experiencias y anécdotas momentos antes de la cita religiosa. Después, en las mismas instalaciones, dieron cuenta de una comida en la que el buen ambiente fue general.

La convivencia se alargó y los exploradores disfrutaron de un rato de charla y dispendio entre los compañeros. Alrededor de la mesa pusieron en común sus últimas experiencias. Su próxima actividad será el 23 de abril, en la que participarán los miembros jóvenes de la organización, niños a partir de seis años.

“Toda mi vida he sido parte de los ‘scout’”
“Me enganchó el aprender por mí mismo”
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A sus veintitantos años, Carlos Garrido trabaja como cuidador de personas discapacitadas en una residencia de Málaga. Se convirtió en un miembro de los “scout” con once años y desde entonces “no ha parado”. Su primer contacto fue a través de la catequesis: “Había responsables de grupo y contaban las actividades que realizaban con otros niños. Nos animaron a participar con ellos y eso hicimos”. Lleva quince años en la asociación y afirma que ya no se quiere ir.

“Me enganchó el aprender por mí mismo de niños, decidir qué se quiere asimilar y potenciar esas actitudes. Crear y trabajar día a día”. Comenta asimismo que no es una labor sencilla. “Me ha quitado muchas horas, pero recompensa por ver a los niños contentos. Ellos lo pasan bien y nosotros, también”. Garrido recuerda con cariño una de sus “última etapas de chaval”, en la que debían realizar una marcha que les estaba costando más de lo debido. “Era una subida difícil porque requería una preparación física que no teníamos, pero nos ayudamos entre nosotros, nos pasábamos la mochila y el recorrido se hizo más sencillo. Al final llegamos y fue muy satisfactorio”, concluye. Por ello declara que su experiencia con los exploradores es muy “gratificante” y los problemas diarios pierden relevancia frente a los proyectos conjuntos.

“Ser ‘scout’ es una forma de vivir”
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Manuel Montero es parte de “Amistad Internacional de Scout y Guía” (AISG) y representa a los adultos que siguen en contacto con el grupo de exploradores. “Hay cabida para todo tipo de personas, adultos que fueron ‘scout’, sus familiares o cualquiera que esté interesado o desee informarse”. Montero subraya que la plataforma es un trampolín para prestar servicios a la asociación. “Damos apoyo a los movimientos y colaboramos en proyectos puntuales, lo cual facilita la participacion de más personas”. El grupo AISG proviene de Granada y, con la ayuda de José Ramón Díaz, impulsa la creación del grupo en la capital del Santo Reino. “Nuestro objetivo es tender una mano, ayudar a organizar talleres o actividades, localizar profesionales para realizar una tarea en concreto o dar voz a los proyectos”.

Montero entró en contacto con el grupo por su hijo, que se hizo “scout” en 1998. “Entonces me picó el gusanillo”. Se ofreció para acompañar en una excursión y vio la utilidad de su ayuda. “Mi misión es ir allá donde se me requiera, sin importar el lugar o la procedencia. Soy ‘scout’ de todas partes. Es una forma de vida”, comenta Montero, y anima a cualquier persona a ser parte de los exploradores y poner su “granito de arena” con actividades que intentan no ser muy “intrusivas” en la rutina diaria de las posibles miembros. “Con dedicarle unos instantes, ya es mucho tiempo”.